El Norte de Castilla

El fervor popular acompaña a la Virgen de la Fuencisla en su regreso a la Catedral

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La carroza con la Virgen de la Fuencisla, escoltada por la Guardia Civil, al pasar por la plaza de Medina del Campo. / Antonio Tanarro

  • El traslado desde el Santuario por la Calle Real, inédito desde hace cien años, reúne a miles de personas en el recorrido hasta la Plaza Mayor

Fue como se esperaba, multitudinario. El recibimiento de los segovianos, devotos o curiosos, y de muchos turistas a la patrona de Segovia llenó las calles a lo largo de todo el recorrido urbano en el traslado de la Virgen de la Fuencisla a la Catedral este jueves para la celebración de la novena del centenario de su coronación canónica. Desde la salida del santuario de las Peñas Grajeras, una vez que la Cofradía de la Virgen de la Fuencisla de Valladolid hiciera su ofrenda, hasta la entrada de la carroza en la Plaza Mayor pasaron las dos horas y media casi justas que calculó el coordinador del cortejo, Emilio Montero. La imagen de la Virgen esperó un poco para llegar y que se cumpliera el horario. Y el cielo, muy nuboso todo el día, respetó la solemnidad de esta procesión inédita en la forma, con la patrona luciendo el Manto del Sol que le regaló la ciudad a principios del siglo XIX para subir por la Calle Real, reviviendo el itinerario de 1916.

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  • La Fuencisla regresa a la Catedral

La carroza con la imagen de la Virgen de la Fuencisla (ya coronada) llegó a la plaza del Azoguejo, donde aguardaban desde mucho antes cientos de personas, a las ocho menos cuarto. Escoltada por una escuadra a caballo de la Guardia Civil con traje de gala y con la carroza flanqueada por otros seis guardias, emprendió la subida por la calle Cervantes y le seguía la Banda de la Unión Musical Segoviana, que tocaba con aire solemne el ‘Himno de la Fuencisla’, y detrás las cruces parroquiales territoriales, las de San Martín, San Millán, San Miguel, San Marcos, la Minerva y la Adoración Nocturna, y la de la Junta de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, que esperaban en la plaza de Artillería para unirse, igual que la reina y las damas de las fiestas (representando así a todos los barrios) vestidas con el traje tradicional. En cuanto pasaba el cortejo, los cientos de personas que aguardaban en cada lado de la calle se unían al final para subir a la Plaza Mayor.

En la Calle Real hubo algunos balcones adronados con colgaduras (con la bandera española o el emblema mariano, no tantos como hace cien años) y ya en la Plaza Mayor, las autoridades civiles (junto a la alcaldesa Clara Luquero la presidenta de las Cortes, Silvia Clemente) y militares recibieron a la patrona, a la que rindió honores la unidad de alumnos de la Academia de Artillería antes de que el grupo de La Esteva danzara ante la imagen. Luego, ya en la Catedral, los bomberos (con sus cordones rojos de gala) estaban preparados para situar a la Virgen en su trono del altar mayor, y cuando llegó la imagen, con la nave central repleta como la plaza, los devotos aplaudieron.

El obispo, César Franco, recibió a la Virgen en nombre todos, «llenos de júbilo para acogerla en su casa», en el centenario de su coronación, «porque es reina», para imponerle después la medalla de oro acuñada por la Cofradía de Nuestra Señora de la Fuencisla. Con cientos de voces cantando el Himno de la patrona terminó el evento. Hoy comienza la novena del centenario.