El Norte de Castilla

Una ciudad muy pintoresca

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El ganador del concurso, Javier Barco, recibe el premio de manos de la alcaldesa, Clara Luquero. / Antonio de Torre

  • Javier Barcos gana el concurso de pintura Segovia Patrimonio de la Humanidad y Francisco Solano, el Memorial Antonio Román

El Acueducto fue ayer testigo del XVI Certamen de Pintura Rápida Segovia Patrimonio de la Humanidad. Al igual que todos los años, en el Azoguejo se concentraron artistas procedentes de varios puntos del país, en concreto de Madrid, Ávila, Valladolid, Ceuta y Pontevedra, aparte de los segovianos. En total hubo 39 pintores.

El concurso consistía en pintar un cuadro con cualquier técnica que no sea fotográfica ni digital, vistas de la propia ciudad, calles, monumentos, campos, etcétera. El tiempo de creación empezó a las 10:30 y acabó a las 16 horas, momento en el que colocaron sus obras a los pies del Acueducto para que el jurado, y también las gentes de Segovia, pudieran observarlas.

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  • XVI Certamen de Pintura Rápida Segovia Patrimonio de la Humanidad

Los participantes acudieron al Centro de Recepción de Visitantes en la misma mañana de ayer para poder inscribirse en el concurso. Una vez allí enseñaron el soporte sobre el que iban a pintar sus obras para que pudieran sellarlo y numerarlo. El Ayuntamiento les obsequió con un plano de la ciudad para que todos pudieran guiarse y averiguar los rincones más pintorescos. Hecho ya el trámite, los artistas se dispusieron a buscar el lugar perfecto para plasmar su obra. Son muchos los lugares idóneos para la ocasión, aunque es cierto que la mayoría de las pinturas eran del monumento estrella, el Acueducto. Sin embargo, se podían encontrar otros muchos, vistas del Alcázar o de la plaza de San Martín con la estatua de Juan Bravo como protagonista, e incluso alguno de los campos que son vistos desde muchos miradores de la ciudad.

Aprovechando esta ocasión, el Ayuntamiento también puso en marcha otro concurso, el Memorial Antonio Román, en el que solo se podían usar acuarelas en honor a este acuarelista. Román fue uno de los fundadores del grupo Aqua de Segovia, cuyos integrantes, entre otras funciones, se encargan de asesorar al Ayuntamiento en sus talleres de pintura.

Ceremonia de premios

A las siete de la tarde se procedió a la entrega de premios a los pies del Acueducto. Los patrocinadores y colaboradores del evento subieron al escenario para entregar los premios junto a la alcaldesa, Clara Luquero, y la concejala Paloma Maroto. Un jurado compuesto por pintores profesionales liderados por su presidente, José Antonio Gómez Municio, coordinador municipal de Actividades Culturales, eligieron a los galardonados. Antes de proceder a la entrega de premios, la alcaldesa agradeció la participación de todos los concursantes en esta decimosexta edición, y espera verlos el próximo año.

El primer premio del concurso de pintura rápida fue para el madrileño Javier Barco, con una obra de unas vistas de la ciudad al mediodía. «Es un reconocimiento a todo el esfuerzo, a tantos días viniendo a Segovia a pintar», comentó el ganador quien indicó, que «tenía ya la idea pensada, vengo mucho a pasear por esa zona y me parecía un buen sitio». La alcaldesa fue la encargada de entregarle el premio, 2.000 euros, junto a una placa. Posteriormente los colaboradores entregaron siete accésit de 300 euros cada uno.

El ganador del Memorial Antonio Román fue Francisco Solano con su obra hecha con acuarelas de una de las calles del centro de la ciudad. «No me gusta organizar las cosas, por eso no tenía nada pensado, así que esta mañana paseando por la ciudad encontré una calle que me gustó, y así lo plasme en mi obra», afirmó Solano, quien tuvo la suerte de conocer en persona a Antonio Román. «Es un placer, era un gran acuarelista y recibir un premio en su nombre es un honor». Solano se ganó 1.500 euros y una placa por parte del Ayuntamiento que le entregó la concejala Paloma Maroto.

Las obras premiadas pasaron a ser propiedad de la entidad que les otorgó el premio, que se reserva los derechos de reproducción.

Las demás obras, las no premiadas, aguantaron hasta las diez de la noche en el Azoguejo por si algún curioso se animaba a comprarlas.