El Norte de Castilla

Siete niños saharauis concluyen sus ‘Vacaciones en paz’ en la comarca de Cuéllar

El grupo de niños saharauis y sus familias de acogida, momentos antes de la despedida.
El grupo de niños saharauis y sus familias de acogida, momentos antes de la despedida. / M. R.
  • Familias de Cuéllar, Fuentesaúco, Sacramenia, Olombrada y Coca despiden a los niños que han tenido en acogida durante los meses de verano

Entre muchas sonrisas, gracias a los buenos recuerdos de las últimas semanas, y alguna lágrima, derivada de la tristeza de la marcha, transcurrió el pasado fin de semana para Mohamed, Abrac, Hakima, Nuralhuda, Jira, Nazih y Yusef, los siete niños saharauis que durante los meses de julio y agosto han disfrutado de sus ‘Vacaciones en paz’ en la comarca, en concreto en los municipios de Fuentesaúco de Fuentidueña, Sacramenia, Olombrada, Coca y Cuéllar.

‘Vacaciones en paz’ es un programa de acogida temporal, que a la comarca ha llegado gracias a la organización de MAKSRA, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Segovia. A través de ellos, decenas de niños que viven en campos de refugiados pasan sus veranos en distintos puntos de España. La iniciativa también es fundamental para mantener la esperanza de tres generaciones de refugiados que se mantienen en la hamada, uno de los lugares más inhóspitos del planeta, al sur de Argelia, y al mismo tiempo para dar visibilidad al problema del Sáhara Occidental, sin solución desde hace 40 años.

Son los mismos padres de acogida los que denuncian los problemas que viven allí. Destacan un importante descenso en las ayudas humanitarias, ante lo cual «están pasando bastante hambre», además de sufrir distintos problemas, como unas fuertes inundaciones el pasado mes de octubre, que se han repetido a mediados de agosto.

Gracias a ‘Vacaciones en paz’, niños de entre ocho y doce años de edad llegan cada año a pasar el verano con sus familias de acogida. Llegan desde los campos de refugiados y en sus ‘segundos hogares’ suelen tener unas experiencias bastante buenas, según destacó Rubén Arranz, uno de los padres de acogida, quien señaló que durante su estancia en España los niños disfrutan como uno más, pero además se les lleva a distintas consultas médicas y se les realiza un seguimiento que en los campos de refugiados no pueden tener. Y el enriquecimiento de la experiencia es mutuo, y llega más del lado inmaterial. Arranz remarcó que los pequeños se llevan sobre todo mucho cariño, pero es mucho más el que dejan a las familias.

Veinte familias segovianas

A la provincia de Segovia este año han llegado 24 niños, que se han distribuido entre una veintena de familias, pues algunas acogen a varios pequeños. De ellos, siete han estado en Cuéllar y su comarca. En Castilla y León hace años la cifra de familias de acogida para niños saharauis superaba el medio millar, y en estos momentos el dato no llega ni a la mitad, por lo que las familias acogida animan a otras a que disfruten de esta experiencia, pues son muchos los niños que podrían acogerse durante el próximo verano. No hay requisitos específicos que cumplir, simplemente tener tiempo para compartirlo con ellos. «Sería como tener un hijo en la familia, o un hijo más», señaló Arranz, que, aunque no tiene hijos, comenta que sus sobrinos han podido disfrutar por segundo verano consecutivo de la compañía de Yusef, al que consideran un primo más.

Entre las familias de acogida de la comarca hay algunas que tienen hijos y otras que no. Para los niños también es una gran experiencia, porque conocen de cerca los problemas que viven sus semejantes en otros puntos de la geografía. «Es una experiencia gratificante y educadora, sobre todo cuando tienes hijos, para que así vean un poco lo que hay en otros sitios, cómo viven estos niños y que aprendan a compartir y a vivir esta experiencia de una manera muy emotiva», explicaba otra de las madres de acogida, para quien la experiencia ha sido «muy enriquecedora».

Vínculos

En su caso, la niña que ha acogido durante los últimos tres años cumplirá en breve trece, por lo que no podrá volver dentro del programa, pero tienen proyectado acoger a su hermano el próximo verano. La vinculación que se crea entre las familias del Sáhara y las de acogida es tal que «al final te encuentras con que tienes una familia saharaui», afirmó Arranz..