Héroes en el barro

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Uno de los corredores, con barro en las pìernas y la cara, durante el recorrido. Fernando de la Calle

  • Cerca de 500 corredores sufren para terminar 'Los 100 de La Nava', la marcha del club Navabike

«Ha sido muy duro, durísimo. Por algunos caminos el barro hacía casi imposible transitar», comentaba uno de los casi quinientos participantes de la octava edición de la marcha cicloturista Navabike tras completar los 100 kilómetros de ‘Los 100 de La Nava’, prueba para bicicletas de montaña de carácter no competitivo que, poco a poco, se ha convertido en un referente nacional para los aficionados a este deporte.

En la edición celebrada ayer, con salida y meta en Nava de la Asunción, el barro se convirtió en el autentico protagonista de la jornada tras varios días seguidos de lluvia que habían convertido varias zonas del recorrido en auténticos lodazales, por lo que la organización se vio obligada a suspender esos tramos por motivos de seguridad, manteniendo otros por donde las bicicletas tuvieron que atravesar zonas con varios centímetros de agua en las zonas de Escarpías y el Arroyo Balisa. «Hemos quitado las bajadas al río Eresma cerca de Navas de Oro y el primer avituallamiento también lo hemos cambiado de sitio para evitar zonas de barro y por seguridad. Hemos pasado del polvo y arena de otras ediciones al barro y el agua…», explicó Roberto García, del club ciclista Navabike, tras un final de la prueba con numerosas caídas pero sin mayores consecuencias.

En apenas quince horas

Tras completarse las quinientas plazas disponibles para la prueba en apenas quince horas, el pelotón de corredores, con alguna baja de última hora por temor a la meteorología, tomaba la salida a las nueve de la mañana junto a la plaza de toros navera. Finalmente, y tras los cortes, el recorrido más largo se quedó en 99,8 kilómetros, mientras que el recorrido corto se redujo a 60.

«Dos corredores que se habían colocado en cabeza se perdieron del recorrido marcado, al parecer por las indicaciones de un motorista que no controlaba bien el recorrido, y aunque se han reincorporado luego, ya no nos han alcanzado», señala David García, de Nava y uno de los tres participantes que entraron a meta con el mejor tiempo: cuatro horas y veinte minutos. Junto a él lo harían Ismael Rincón, de Carbonero el Mayor, y Félix Domínguez, de Íscar. Al ser una prueba no competitiva, entraron agarrados de la mano y aplaudiendo al público que les esperaba en la meta. «Lo mejor ha sido la capacidad de reacción de Navabike, al decidir quitar zonas del recorrido muy interesantes para garantizar la seguridad de los participantes y que se pudiera realizar la prueba aunque fuera dura», indica el corredor.

La prueba tuvo también carácter benéfico, ya que, en representación de los corredores, se entregó un talón de 600 euros a los representantes de Cruz Roja. Aún con corredores entrando en meta, el polideportivo cubierto acogió una multitudinaria comida de hermandad, que terminó con todas las existencias y tras la cual se sorteó una bicicleta de montaña y otros muchos regalos.