El legado de una soñadora

Ana de Paz, en plena clase con niños del hospital La Paz de Madrid. Era su trabajo diario.
Ana de Paz, en plena clase con niños del hospital La Paz de Madrid. Era su trabajo diario. / Fotos cedidas por la Fundación Ana de Paz
  • Echa a andar la Fundación Ana de Paz con el fin de luchar en favor de la infancia necesitada y continuar la obra de una segoviana ejemplar

Ana María de Paz Nieto nació en Madrid por casualidad, pero pasó su infancia y adolescencia en Segovia, y de Segovia se consideraba. Maestra y pedagoga, ejerció durante veinte años como profesora y directora del aula hospitalaria de La Paz, preferentemente dedicada a la educación de niños con cáncer, a la espera de trasplantes o aquejados de otras enfermedades graves. Así se pasó buena parte de su vida profesional, viviendo y acompañando a los pequeños y a sus familias durante largos periodos de convalecencia, sufriendo y alegrándose con ellos.

Ana murió el año pasado. Un cáncer de páncreas acabó con su vida en apenas tres meses; con su vida y sus ilusiones. Pero la llama de su legado permanece intacta, sobre todo ahora que echa a andar la Fundación Ana de Paz, para la formación y ayuda a la infancia necesitada, impulsada por su viudo, Jesús Hernández Manso. «La fundación quiere reconocer su figura, su obra y sus sueños. Queremos continuar algunos proyectos en los que estaba embarcada. Ana era una persona especialmente sensibilizada con el voluntariado y la cooperación con países en desarrollo en materias de educación y sanidad; por tanto, la fundación también pretende hacer realidad ese deseo de colaborar con los más desfavorecidos», explica Jesús, presidente de la Fundación Ana de Paz.

Los fines de la entidad que recoge el espíritu de Ana giran en torno a la formación y ayuda de los niños desvalidos. Se trata de formar y ayudar al desarrollo personal y profesional de niños y jóvenes con cáncer y otras enfermedades graves; emprender acciones de educación y promoción social de colectivos vulnerables, especialmente de menores en situación de riesgo, para evitar su exclusión social; promover una educación sanitaria entre la población en riesgo, así como una educación en la salud laboral entre los profesionales docentes y sanitarios; y finalmente, fomentar la formación y la promoción del voluntariado. «Los objetivos de la fundación se resumen en cuatro palabras: formación, ayuda, infancia y necesitada. Cuatro palabras con las que podemos alcanzar un fin, el mismo que tenía aquello que ella estaba haciendo cuando vivía», apunta Jesús, médico especialista en medicina del trabajo. «Le encantaban las misiones y en alguna ocasión me planteó la posibilidad de irnos, ella como maestra y yo como médico, en cuanto nos jubiláramos. Era una mujer muy querida y valorada. Le gustaba su trabajo, al que se entregó en cuerpo y alma. Y sufría mucho cuando algún niño moría. Hay gente que piensa que los profesionales no sufren, porque es su trabajo, pero no es así; el suyo era un trabajo con una vertiente dolorosa muy marcada», recuerda quien fuera su marido.

La Fundación Ana de Paz ya esta inmersa en dos proyectos importantes en Kenia y Perú; el primero proporciona financiación a una escuela y un centro de renutrición en el distrito de Turkana, y el segundo presta ayuda al Hogar Papa Francisco para niñas abandonadas en Lima.

Presentación

La Fundación Ana de Paz echa a andar esta tarde en Madrid, en el salón de actos de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma, muy cerca del hospital La Paz, el lugar de trabajo de Ana. Será un acto presidido por el ministro de Justicia, Rafael Catalá, en el que intervendrán Honorio Bando Casado, académico y patrono de la fundación; Jesús Hernández Manso, presidente; y el padre Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz. También se presentará un libro dedicado a Ana que incluye poemas y fotos de diversos artistas.

La Fundación Ana de Paz ha creado un premio, el premio Paz por la Paz, que pretende reconocer a aquellas personas, organizaciones o acciones humanitarias que contribuyen a la paz de diferentes maneras, ya sea desde la administración pública o desde la iniciativa privada. La entrega de la primera edición tendrá lugar, en el transcurso del primer semestre de 2016, en la Academia de Artillería de Segovia. La idea es que también sea un pequeño homenaje al padre de Ana, José Enrique de Paz de Páramo, que reside en Segovia y fue jefe de Estudios y profesor del centro militar. El acto contará con la periodista Paloma Gómez Borrero, que impartiría la conferencia de presentación del premio.