Las chicas que han tomado parte en al campaña fotográfica solidaria.
Las chicas que han tomado parte en al campaña fotográfica solidaria. / Alicia Rodríguez

Mi pelo solidario

  • Una peluquería de Navas de Oro lanza con éxito una campaña de recogida de cabello para confeccionar pelucas oncológicas

La peluquera Silvia Bartolomé decidió hace unos meses cortarse su larga melena y donarla a una asociación que recoge cabello para confeccionar pelucas y venderlas a un precio simbólico a enfermos de cáncer que las necesitan y no disponen de recursos.

Silvia lo publicó en las redes sociales consiguiendo gran repercusión, pero no se quedó ahí, pensó que siendo propietaria de una peluquería, Mi pelu, en Navas de Oro, podría hacer mucho más. «Iba mucha gente a la peluquería que había tenido cáncer y me comentaba lo caras que son las pelucas de pelo natural, y eso es un problema. No toda la gente que tiene cáncer se lo puede permitir, porque si además de la enfermedad tienes esto…» Por eso, ha decidido convertir su peluquería en punto de recogida solidaria y gratuita del pelo de todas aquellas personas que deseen donarlo para la confección de pelucas oncológicas, «No conocía ninguna peluquería que lo hiciera cerca. En la provincia de Segovia soy la única peluquería y creo que tampoco hay ninguna en Ávila o incluso en Valladolid, la más cercana en Tordesillas. Para enviarlo, en principio contacté con una asociación que no me pareció muy convincente porque me he enterado de que hay mucho tráfico de pelo. Luego contacté con otra de Málaga, que se llama Mechones solidarios, y me dieron mucha confianza porque ellos directamente proporcionan las pelucas a quien no tiene posibilidades», señala Silvia, mientras recuerda como nada más publicarlo en las redes sociales, fue a cortárselo una joven de Nava de la Asunción «y otra chica de Coca me trajo una coleta que tenía guardada desde su comunión porque el pelo no se estropea».

Al estar la asociación receptora del cabello en Málaga, la peluquera tendrá que enviar paquetes certificados con un mínimo de veinte coletas que superen los veinte centímetros de largo, indicando las características del pelo, color y preferentemente que no sean de pelo teñido o estropeado, indicando también cuando se lo ha cortado la persona en cuestión para establecer un registro detallado. Además, la peluquera entrega un diploma si la coleta cortada es de más de cuarenta centímetros de largo. «Podemos dar mucho dinero para obras benéficas o para el cáncer, pero esto no está pagado con dinero. Tu pelo no lo paga nada».

Cuando llega alguna clienta con pelo largo a la peluquería, Silvia no duda en sugerirle un corte de pelo benéfico: «Se lo comento, me da un poco de vergüenza, pero se lo comento, luego la decisión es muy personal pero si te lo vas a cortar un poco, qué más te da cortártelo un poquito más hasta llegar a los veinte centímetros y hacer una cosa tan buena…» De las que han acudido a la peluquería a cortárselo por iniciativa propia, ninguna se ha echado atrás: «Saben a lo que van y el pelo vuelve a crecer centímetro y medio al mes. Incluso hay varios chicos en Navas de Oro que se lo están dejando largo para donarlo. Es una experiencia muy buena para todos y quizás lo mejor que he hecho en mi vida», comenta Silvia Bartolomé.

Para dar más difusión y visibilidad a su idea, la semana pasada se decidió a realizar una sesión de fotos con doce mujeres que han colaborado en la iniciativa, unas porque se han cortado el cabello, otras porque han donado sus coletas de hace años y algunas porque han vivido el cáncer en primera persona. «Cuando yo lo pasé me compraron una peluca mis padres, y era súper cara, de hecho, me dolió que la cogieran porque luego me la puse dos veces, no me sentía a gusto», comenta Tania, una de las participantes. «La sesión me encantó, me lo pasé muy bien y da gusto ver como cada vez hay más gente que colabora con esto, pues por desgracia cada vez hay más casos. Me gustó que contaran conmigo porque hay gente que no se atreve a hablar de ello, por desgracia es duro y se pasa mal, incluso lo pasan peor familia y amigos».

Satisfacción

Muy satisfechas se encuentran también otras participantes: «Me parece una gran iniciativa, ya que por esta zona no hay ninguna peluquería que lo haga y menos gratis. Me uní a este proyecto a raíz de que en las redes sociales lo estaban dando mucho bombo, pero el problema era que nadie sabía cómo se hacía, hasta que apareció Silvia y lo hizo posible; así que nada más verlo me apunté de cabeza a cortarme la coleta por una gran causa, ya que nos puede tocar a cualquiera. Por lo menos, colaborar en lo que podamos, que el pelo crece», comenta Melania, de Nava de la Asunción.

Finalmente, la sesión fotográfica realizada desinteresadamente en el estudio de la fotógrafa Alicia Rodríguez, se convirtió en una reunión de amigas, con edades comprendidas entre los seis años de Carla, la pequeña, y los casi cincuenta de otras. «Fue una experiencia fantástica. A algunas chicas yo no las conocía de nada y al final nos reímos todas como si nos conociéramos de toda la vida», comenta Marta, de Coca, quien decidió participar, «porque me parecía que así se podía dar más voz a este proyecto», señala, recordando también cómo contactó con Silvia a través de Facebook. «Vi que recogía pelo para esta causa. Aunque ahora valen teñidos en buen estado, antes el pelo tenía que ser natural, sin tintes ni moldeados. Yo tenía en casa una coleta muy larga y de rubio natural y me pareció que mi pelo no podía ir a mejor sitio».

La peluquera solidaria espera que sean muchos los que se animen a cortarse el pelo y que otras peluquerías sigan su ejemplo, «pues tengo amigas que se han ofrecido a enviarme coletas y sobre todo, hacer sentir bien a la gente con un gesto maravilloso como es este. Si se ven mejor en el espejo, se van a recuperar antes». Ella, de momento, no duda en desplazarse donde haga falta para cortar y recoger el pelo personalmente y con la única remuneración de la satisfacción.