El matador segoviano Víctor Barrio.
El matador segoviano Víctor Barrio. / A. M.-Efe

«Al principio los antitaurinos nos daban pena, pero últimamente estamos muy hartos»

  • El diestro segoviano Víctor Barrio augura que asociaciones de toreros, peñas y banderilleros van a empezar a denunciar los «ataques» de quienes son contrarios a los festejos

El matador de toros segoviano Víctor Barrio ha augurado que las asociaciones de toreros, banderilleros y peñas taurinas van a comenzar pronto a presentar denuncias contra los «ataques» que lanzan los antitaurinos, quienes carecen de «sensibilidad» para comprender la tauromaquia, en su opinión. El sepulvedano sentencia que «para entender la fiesta y ser aficionado hace falta tener una grandísima sensibilidad y los antitaurinos no la tienen o la están perdiendo».

Molesto por algunas mofas en redes sociales a raíz de la grave cogida de Fran Rivera, este diestro, que el próximo martes compartirá un mano a mano con Fandiño en Cantalejo, ha asegurado que todos estos hechos «se van a denunciar, porque desear la muerte a una persona es delito».

Para Barrio, que tomó la alternativa en la plaza de Las Ventas, en Madrid, hace cinco años, los antitaurinos «faltan al respeto» a los toreros: «al principio nos daban pena, pensábamos que eran ignorantes que no entendían, lo comprendíamos, pero últimamente estamos muy enfadados y cansados».

Se refiere a asociaciones de toreros, banderilleros y de peñas taurinas que, a su juicio, van a comenzar a denunciar a algunas personas «por todos estos ataques». E insiste: «Los antitaurinos nos quieren quitar una cosa que amamos, recibimos muchísimos ataques, insultos y calumnias, estamos muy hartos».

Barrio, que este sábado toreó en El Espinar y aprovechó la jornada para dar clases de toreo de salón a niños, piensa que «quienes están en contra de la fiesta quieren ver la tauromaquia como tortura contra el animal, un duelo donde hay que salir a ver quién mata a quien». Sin embargo, ha aclarado que el objetivo de profesionales y aficionados «no es ver cómo muere un animal en la plaza, sino que la muerte es la consecuencia final del acto donde termina el toro de lidia, lo mismo que, en seis meses o un año, un cerdo o una ternera salen al matadero para ser apuntillados y comercializados».

«Las corridas de toros se crean para dar un espectáculo que dura quince minutos, cuando el animal tiene cuatro o cinco años de edad y ha estado criado a cuerpo de rey», ha subraya el diestro segoviano.

Sobre el descenso de espectadores en las plazas, el torero cree que, después del fútbol, «los toros siguen siendo el segundo espectáculo de masas, pese a que hay una oferta de ocio enorme, además de la evolución de la sociedad, más urbanita, que desconoce mucho la vida del animal, no tiene contacto».

Ironiza señalando que hay personas capaces de tener en un piso un galgo, que necesita mucho espacio para correr, «lo que es una barbaridad», mientras se declaran defensores de los animales o antitaurinos que, en su opinión, «está de moda, porque para ser un poquito progre y moderno hay que ser anti».

A los antitaurinos, Víctor Barrio les pregunta «qué hacen ellos por el toro bravo, que no existiría si no fuese por los toreros, los ganaderos y el público, y la especie sólo se mantiene en los países donde se celebran corridas de toros».

Barrio llegó tarde al toreo, tras trabajar en un campo de golf, lo que compatibilizaba con los estudios, aunque reconoce que tenía «una afición desbordante» desde que tiene uso de razón. No tomó la decisión hasta los 20 años. Siempre había sentido una gran admiración por los toreros y la fiesta, pero confiesa que le daba hasta vergüenza decir que quería ser torero y un héroe como él veía a sus ídolos.

El matador segoviano ha explicado que en el ruedo solo tienen «diez minutos para entender y saber cómo es el toro, hay que andar muy rápido en analizar su comportamiento, para intentar compenetrarse con él, una simbiosis, ahí se crea una especie de baile, de ritual». «Y cuando uno consigue amasarse con el toro, que los dos sean uno, que se muevan al compás, con ritmo y belleza, que pase muy cerca, transmitiendo arriba ese peligro, es lo que emociona a cualquiera», ha concluido el diestro.