Alfombra roja para don Miguel

El obispo de Segovia, César Franco, y los vecinos aplauden las palabras del sacerdote Miguel Sobrados tras descubrir una placa en la casa parroquial.
El obispo de Segovia, César Franco, y los vecinos aplauden las palabras del sacerdote Miguel Sobrados tras descubrir una placa en la casa parroquial. / J. J. Alonso
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  • El párroco, que acaba de jubilarse, recibe el cariñoso homenaje de cerca de 400 vecinos de Martín Muñoz de las Posadas, Rapariegos, Montuenga, Codorniz

Como corresponde a una jornada de homenaje, los días previos estuvieron dedicados a la organización de los detalles para que todo saliera lo mejor posible. No podía ser de otra forma, y así ocurrió ayer, 22 de febrero, cumpleaños de don Miguel Sobrados Yagüe (Bernardos, 1933), que hasta el pasado mes de diciembre era el cura-párroco de las parroquias de Martín Muñoz de las Posadas, Rapariegos, Montuenga, Codorniz, y además de las Religiosas Clarisas. Las personas encargadas de decorar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción para el homenaje pusieron la alfombra roja y cuidaron al máximo todos los detalles, como en los mejores acontecimientos, y este no era para menos.

Don Miguel ha estado con los vecinos, de la forma más cercana, 42 años, y se lo merece todo. Por ello, monseñor César Franco, obispo de Segovia, presidió la Eucaristía, acompañado de otros cuatro sacerdotes, incluido el homenajeado, que centró las miradas de todos los asistentes, cerca de 400, llegados de diferentes lugares y por distintos motivos. Tampoco faltaron los familiares más próximos del sacerdote, así como las personas bautizadas el primer año que Miguel Sobrados ejerció como párroco del pueblo y la primera pareja a la que casó.

Representantes de diferentes cofradías y colectivos leyeron notas de agradecimiento, regadas de anécdotas y momentos entrañables. Para cerrar estas lecturas intervino el alcalde de Martín Muñoz de las Posadas, José Antonio García Gil, en representación de los alcaldes de las diferentes localidades. García Gil agradeció la tarea realizada por el homenajeado y también la presencia de todos los asistentes, a los que invitó a visitar la casa parroquial para presenciar el descubrimiento de la placa dedicada al sacerdote y también uno de los parques de la villa, que desde ahora lleva el nombre de Miguel Sobrados.

Antes de compartir un café acompañado de bollos, pastas y tortas de chicharrones, el expárroco dirigió unas palabras de agradecimiento a todos los asistentes por los regalos y las muestras de cariño recibidas. Comenzó su intervención con el humor que le caracteriza: «Permitidme que me pellizque, quiero comprobar que ¡estoy vivo! Porque esta mañana, antes de salir de la Casa Sacerdotal, un amigo me dice: ¿Te hacen un homenaje? ¡Pero si eso solo se lo hacen a los muertos!».

Y don Miguel se dio el pellizco anunciado: «Ya noto que ¡estoy vivo!, y es cierto, es un homenaje ….».

Fue una mañana entrañable. En el rostro del homenajeado se reflejaron la emoción al iniciar su entrada a la iglesia y recorrer la alfombra roja de los grandes acontecimientos, la satisfacción de concelebrar la misa junto al obispo de Segovia y ante las personas con las que ha compartido tantos momentos, y de alegría por los detalles recibidos.