Los barrios incorporados piden más atenciones para su población creciente

Torquemada y Tuñón (en el centro),en la jornada de convivencia en Zamarramala.
Torquemada y Tuñón (en el centro),en la jornada de convivencia en Zamarramala. / A. de Torre
  • Reclaman solución para las deficiencias en los accesos, las tuberías de uralita, las calles impracticables, la poca frecuencia en los urbanos y la falta de espacios para la vida social

Suman alrededor de 1.600. Los vecinos de los seis barrios incorporados de Segovia son cada vez más. Hontoria, Madrona, Zamarramala e incluso Perogordo, que ha duplicado su exigua población en los últimos cuatro años, han ido ganando habitantes poco a poco, muchos de ellos parejas jóvenes que llegan para quedarse atraídas por las ventajas de vivir, a escasos kilómetros de la capital, como en un pueblo.

El parque de viviendas es limitado y eso pone freno a la llegada en masa de nuevos residentes, pero las casas que hay están progresivamente quedando ocupadas. En Madrona prácticamente todas tienen inquilinos. Allí hay alrededor de 400 vecinos censados, pero el presidente de la junta vecinal, Ángel Tuñón, a la vez responsable de la Federación de Asociaciones de Vecinos de estos barrios, asegura que viven más de 500. En Hontoria, los últimos pisos construidos y la proximidad a la estación del AVE están favoreciendo el aumento del padrón, que suma ya 434 habitantes. Fuentemilanos mantiene sus más de 300 gracias a que los vecinos de siempre han decidido quedarse y Torredondo los ha incrementado hasta el medio centenar, diez de los cuales son niños. El menos poblado, Perogordo, registra hoy 21 residentes, seis de ellos menores, mientras que Zamarramala cuenta 406 en su censo, con un porcentaje de niños de aproximadamente el 20%.

Desde su constitución como barrios, estos distritos luchan para mantener sus raíces. Actividades como la semana cultural o las fiestas patronales, según explica Tuñón, les sirven para preservar su identidad y son también una fórmula para hacer comunidad y dinamizar unas áreas que, en algunos casos con gran intensidad, se resienten del olvido institucional. «Cuando vamos a pedir siempre nos dicen que no hay dinero, cuando desde 1971, año en que pasamos a pertenecer a Segovia, no se ha hecho ninguna inversión importante», lamenta el presidente.

Tuberías de plomo y uralita, calles impracticables, deficiencias en los accesos, pocas frecuencias en los trayectos de los autobuses urbanos y falta de espacios para la actividad cultural y social son algunas preocupaciones recurrentes en estas áreas colindantes con la capital. Los barrios menos atendidos son los que menos habitantes tienen, como Torredondo, que lleva años alertando del abandono de la zona. Hartos de esa apatía, en las últimas semanas sus vecinos han salido a la calle para reclamar servicios básicos. Allí, por no haber, no hay ni alcantarillado ni línea fija de teléfono y la mayor parte de las calles no están asfaltadas.

Los residentes se quejan de ese desamparo pese a que han de pagar los mismo impuestos que abona un segovianos de la capital. A través de la federación, han demandado que en los presupuestos municipales se reserve una cantidad para obras importantes en todas las barriadas con el fin de ayudar en su modernización.

El sábado las asociaciones de vecinos de estos entornos celebraron en Zamarramala su tradicional jornada de convivencia, la número 12, centrada este año en Internet, las redes sociales y la seguridad en la red. El encuentro, que incluyó ponencias, música y una comida de hermandad, contó en su inauguración con el concejal de Servicios Sociales, Andrés Torquemada.

El edil hizo hincapié en los avances que en 10 años han experimentando los barrios incorporados, que han conseguido centros cívicos, instalaciones deportivas, oferta cultural, campamentos y talleres para niños y mayores, servicio de autobús urbano en aquellos lugares donde se ha podido implantar, equipamientos para personas mayores o asfaltado y arreglos de calles, muchas de las cuales eran caminos hace unos años. Incidió además en que, desde el punto de vista del contacto directo con los presidentes de las asociaciones vecinales, se ha incrementado la implicación del equipo de gobierno con esas zonas.

Torquemada subrayó que Participación Ciudadana atiende sus quejas y sugerencias, que han decrecido en número desde que existen más dotaciones y mejoras, y admitió de cualquier forma que hay que seguir trabajando por estas áreas. «Los barrios tienen que seguir luchando y reivindicando sus derechos porque les corresponden como a cualquier vecino de Segovia, aunque es una evidencia el avance», manifestó.

El representante municipal acudió a la jornada de convivencia sin novedades para los habitantes de estas entornos, pero consciente de que hacen falta intervenciones como el asfaltado de calles y aceras y mejoras en la red de saneamiento y de agua.

«Trataremos de meter en el presupuesto todo lo que podamos para ir atendiendo paulatinamente las peticiones que nos están haciendo llegar los vecinos», garantizó el edil, que valoró no obstante que los barrios hayan conseguido convertirse, «por fin», en un espacio comunitario fusionado con la ciudad de Segovia. Torquemada quiso también felicitar a la federación por la participación que han conseguido sus jornadas de convivencia desde su puesta en marcha hace doce años.