Como si fuera 1977

Trasiego de personas en la Calle Real de Segovia. / Antonio Tanarro

El INE revela un descenso de la población de la provincia de 1.009 personas entre 2016 y 2017, lo que la retrotrae cuarenta años atrás

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La provincia ha perdido 8.073 habitantes desde 2011.

¿Por qué se toma la referencia de este año y no otro? El año 2011 es el punto de inflexión de la evolución más reciente de la curva demográfica. Desde entonces, la sangría de habitantes ha sido constante ejercicio tras ejercicio hasta la actualidad. Si se atiende a los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población segoviana está en caída libre. El año en curso empezó por debajo de la barrera de los 156.000 habitantes inscritos en el padrón.

En concreto, a fecha de 1 de enero de 2017, en Segovia residían 155.350 personas. Son 1.009 menos que justo doce meses antes. O dicho de otro modo: A lo largo de 2016 la provincia perdió una media de tres vecinos cada día.

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El retrovisor de las comparaciones aleja cada vez más la segunda mitad de la década pasada, cuando los aumentos de población elevaron el padrón de la provincia hasta la cota de los 163.423 ciudadanos. Dicho registro corresponde, precisamente, al citado año 2011. Desde entonces, solo ha hecho que mermar y mermar hasta retrotraerse a niveles de hace cuarenta años.

La inmigración

Si se observan los datos del INE de 1977 y se cogen los del inicio de este 2017, la demografía segoviana apenas ha registrado 29 altas (155.321 frente a 155.350). Por aquel entonces, también la curva que dibujaba la tendencia evolucionaba de forma descendente hasta tocar fondo en 1991, cuando el Instituto Nacional de Estadística marcaba el mínimo para el arranque de un ejercicio de 147.304 residentes. Hubo entonces un repunte leve, muy suave, casi imperceptible con algún que otro pinchazo, que mantuvo el padrón provincial entre los 147.000 y 148.000 habitantes prácticamente tres lustros, desde 1989 hasta 2002.

Una línea casi recta hasta que en 2003 empezó a notarse el fenómeno de la inmigración extranjera. La afluencia de ciudadanos de otras nacionalidades que buscaron en Segovia un trabajo y una vida más digna que la que abandonaban en sus lugares de origen estiró las cifras de población durante buena parte de la década pasada.

El año pasado, el saldo de foráneos siguió siendo a favor de los que se asientan en la provincia. El movimiento migratorio refleja que llegaron 791 personas extranjeras y se fueron 598. Son precisamente los inmigrantes los que permiten que el saldo migratorio que arrojó Segovia en 2016 se mantuviera en positivo. Es decir, entran más personas que las que salen. En concreto, y en total, 146 más.

Entre provincias

El INE también pone de manifiesto que son más los ciudadanos españoles que apuestan por mudarse al extranjero que los que recalan en territorio segoviano (197 frente a 143 a lo largo del ejercicio pasado, según las estadísticas oficiales). Si el fenómeno migratorio pone la lupa en el movimiento de personas entre provincias, la diferencia también sale en negativo. Los 'números rojos' indican que durante el año pasado hubo 631 personas más en el contingente de salida a otros puntos de España que en el vagón de llegada.

La mayoría, además, son de nacionalidad española. Dos de cada tres, para ser un poco más exactos. A lo largo de los doce meses del ejercicio anterior, 2.046 personas procedentes de otras provincias establecieron su residencia en Segovia. Por el contrario, se fueron en el otro sentido 2.677.

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