Los visitantes vuelven a arropar la celebración del Corpus Christi

Parada en el altar de la Plaza Mayor de La Alberca, donde las fachadas estaban ‘pulidas’ con bordados serranos./MARJÉS
Parada en el altar de la Plaza Mayor de La Alberca, donde las fachadas estaban ‘pulidas’ con bordados serranos. / MARJÉS

El intenso calor no fue impedimento para vivir esta Fiesta de Interés Regional siguiendo sus rituales y con trajes que no eran fáciles de llevar con las altas temperaturas

M. JESÚS GUTIÉRREZ / WORDLA ALBERCA

Los vecinos de La Alberca volvieron ayer a celebrar la festividad del Corpus Christi, catalogada como Fiesta de Interés Regional, con la asistencia de un gran número de turistas y visitantes atraídos por los rituales de esta jornada.

Las altas temperaturas, que en algún momento llegaron a ser hasta agobiantes, no fueron impedimento para que los albercanos vivieran este día como manda la tradición, en la que los miembros de la Cofradía del Santísimo vestían la capa negra española, mientras que los mayordomos y sus familiares vestían los trajes típicos, entre ellos, los trajes de vistas, que también daban mucho calor.

Junto a ellos, otros que vestían trajes especiales eran los niños de Primera Comunión, que como cada año acompañaban al Santísimo durante la procesión, llevado bajo palio. Fueron ellos, los niños, los encargados de tirar pétalos de rosa sobre el Santísimo en cada una de las paradas en los altares realizados para la ocasión, que en el caso de La Alberca rondan la media docena, los cuales se encuentran repartidos por diferentes partes del casco urbano de este primer Conjunto Histórico-Artístico de España.

Tampoco faltaron ayer, durante la procesión, todos los estandartes de la cofradías existentes en La Alberca, un buen número, que acompañaron el recorrido, que finalizó en el solano de la iglesia, puesto que fue el atrio del templo -en lo alto de la escalinata- donde se colocó el Santísimo para dar inicio al ofertorio, siguiendo un estricto ritual, que comenzó con las autoridades, acompañadas del juez de paz. Todos fueron subiendo las escaleras mirando de frente al Santísimo y haciendo las genuflexiones de costumbre, para dejar su donativo, y bajar de nuevo, de espaldas a la gente y siempre mirando de nuevo al Santísimo.

Después le llegó el turno a los mayordomos, acompañados de sus familiares, para acabar con los miembros de la Cofradía del Santísimo, los fieles que así lo desearon y los niños de Primera Comunión.

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