Un ‘vendedor de sueños’ pregona el Martes Mayor

Público asistente ayer al Teatro Nuevo.
Público asistente ayer al Teatro Nuevo. / S.G.
CIUDAD RODRIGO

Juan Carlos Sánchez abrió con sus palabras la fiesta del comercio mirobrigense

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

En una fiesta que encuentra su sentido en el comercio, nada mejor que un «vendedor de sueños» para pregonar el Martes Mayor. Así es como se presentó el rector del Seminario San Cayetano de Ciudad Rodrigo, Juan Carlos Sánchez, ante el público que se dio cita en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal para vivir la antesala de lo que será hoy esa fiesta de referencia del verano mirobrigense y que en esta jornada alcanza su 34 edición.

Sánchez, una persona muy comprometida con la vida cultural de Ciudad Rodrigo y uno de los ideólogos de la Feria de Teatro de Castilla y León, reconoció haber pensado para preparar su pregón «en Ciudad Rodrigo y en la comarca porque no se pueden pensar nunca al margen», o dicho de otro modo, «una ciudad sin la comarca no es nada y la comarca sin la ciudad tampoco», lo que pasa, apuntó, es que «la comarca está herida de muerte».

Declaró vender «sueños que se hacen realidad, porque cuando nació la Feria de Teatro era un sueño hecho realidad».

Su disertación se dividió en varias partes y hubo momentos para la evocación del tiempo pasado, en los que recordó y homenajeó a todos los comercios de los pueblos que se nutrían tantas veces de los comercios y tiendas de Ciudad Rodrigo y lo hizo a través de la figura de su tía Salomita, que allá por el año 1950 contaba con el permiso de su progenitor para acudir desde su Fuenteguinaldo natal a por género a Miróbriga. Un dato curioso que aportó el pregonero es que en este año de 1950 Fuenteguinaldo tenía 2.545 habitantes, la cifra más alta de todo el siglo XX; Ciudad Rodrigo contaba con 12.455, y la diócesis entera unos 110.000 habitantes.

En esos saltos en el tiempo, Juan Carlos también tuvo palabras para sus progenitores, Adrián y Ángeles, que allá por el año 1975 le acompañaron al seminario para llevar a cabo sus estudios y que tenían en CiudadRodrigo ese lugar de referencia en el que lo mismo compraban semillas que alpargatas o negociaban un crédito con el banco. «Cuantos padres y madres venían a visitar a sus hijos los martes, y venían a comprar y a vender. ¡Cuántas historias¡ ¡Cuántas querencias¡ ¡Cuantas esperanzas cumplidas por esas carreteras y caminos de Dios! Esos eran padres y madres coraje», quiso dejar constancia Sánchez.

Entre un momento y otro, por el escenario no dejó de aparecer el actor Daniel Gómez, en forma de ‘alter ego’ de los pensamientos e ilusiones del sacerdote.

Tras transitar por el año 2000 y lo que fue la tercera edición de la Feria de Teatro de Castilla y León, Sánchez quiso ver y mostrar el año 2025, sí, en ocho años, «los que se dedican al campo de nuestra tierra serán jóvenes emprendedores, con formación y exigentes con sus productos, no serán desertores del arado, ni acomplejados con su profesión, serán gente de campo, que vendrán a Ciudad Rodrigo a verse con los amigos de los otros pueblos, que vienen al teatro y al cine, que traen a sus hijos a los eventos culturales de la ciudad, porque ésta se habrá ocupado de mimarlos, de quererlos, de encumbrarlos. Venderán algunos de sus productos en su pueblo y aquí mismo y los venderán lejos, para lo que necesitarán de las asesorías, no para hacer simples papeles de la PAC, no; sino porque mejorarán en calidad y en competencia y porque colocarán sus buenos productos en otros nichos de mercado».

Y es que Juan Carlos Sánchez nunca deja lado la crítica y, seguramente, indiferente a nadie, por lo que su conclusión es que «no confío en las administraciones pública para el futuro del medio rural, confío más en la gente que cree en el futuro de esta tierra».

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