La Universidad propone un mercado para escuchar, oler, pintar o probar las palabras

Cabero y López. /EFE
Cabero y López. / EFE

La plaza de Anaya será el escenario que albergará en horario de mañana y tarde del viernes y sábado esta iniciativa que aspira a consolidarse

EFESALAMANCA

Intercambiar palabras, probarlas, pintar, reutilizarlas, escuchar leyendas o leerlas son algunas de las actividades que el público de todas las edades podrá realizar en el 'Mercado de palabras', una actividad del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca que se desarrollará hpy y el sábado.

La plaza de Anaya será el escenario que albergará en horario de mañana y tarde el «Mercado de palabras», una iniciativa que aspira a consolidarse, tal y como explicó hoy el vicerrector de Política Académica y Participación Social de la Universidad de Salamanca (USAL), Enrique Cabero.

Enmarcada en el VIII Centenario de la USAL, la propuesta pretende, señaló Cabero en una rueda de prensa, dar protagonismo a las palabras, de las que ha dicho que son «el producto natural más democrático que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad».

Nacen, según añadió, de su uso por las personas y éstas «son las que eligen cuáles tienen éxito y cuáles no», a la vez que ha recordado que hay palabras que han desaparecido a lo largo de la historia y otras han evolucionado».

El «Mercado de palabras» va a ser «ese gran lugar para intercambiar palabras, para jugar con ellas, para poder expresarse, saber y contar leyendas, historias, realidades, para poder incluso pintar las palabras porque tienen color y tonalidades, se dicen de manera distinta», concluyó el vicerrector.

Por su parte, Raquel López, de la asociación A Mano Cultura, que es la que ha propuesto la iniciativa, afirmó que «Mercado de palabras» es un juego de calle, pero también un espectáculo que tiene a las palabras como protagonistas.

«La puesta en escena consiste en ocho puestos encabezados por actores y narradores que invitan a los visitantes a aproximarse y a jugar», añadió López.

El público puede intercambiar palabras y jugar a depositar las que escribe en una cajita y las cambia por otras, también se pueden regalar, así como leer historias en una pequeña biblioteca sobre plazas, ciudades y abecedario e incluso se podrá pintar un deseo o un pensamiento sobre la Universidad en unas telas y luego ponerlas al viento.

También explicó que las palabras retan porque «son vehículos de comunicación, porque proponen datos e información» y así en el mercado habrá algunos puestos que hablan sobre Salamanca y la USAL.

Asimismo, se juega con una ruleta en las que aparecen letras y palabras que tienen que ver con Salamanca sobre las que se pregunta al visitante, además de adivinanzas, aleluyas o sopa de letras, a lo que se añade un puesto de palabras usadas.

Es, en definitiva, en palabras de López, «un juego para todos, para experimentar no sólo la literalidad de las palabras, sino también sus significados más metafóricos o cómo saben y huelen».

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