Una treintena de quintos protagonizan el Día del Pendón

24 quintos, de los 28, vistiendo trajes típicos junto a la ermita de San Blas, tras colocar un grupo de chicos el pendón del prior de Ocrato. /M.J. GUTIÉRREZ
24 quintos, de los 28, vistiendo trajes típicos junto a la ermita de San Blas, tras colocar un grupo de chicos el pendón del prior de Ocrato. / M.J. GUTIÉRREZ
LA ALBERCA

Los jóvenes consolidan la tradición, en una jornada en la que el Ayuntamiento repartió seis cántaros de vino y más de cien kilos de hornazo entre el público asistente

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORDLA ALBERCA

Una treintena de jóvenes nacidos en el año 2000, concretamente 28, fueron ayer los protagonistas del Día del Pendón en La Alberca, y es que los quintos son los encargados de llevar a cabo la mayor parte de los actos de la jornada.

Un día que se inició con la celebración de la misa del lunes de la Octava de Pascua en el atrio de la ermita del Humilladero concelebrada por cuatro sacerdotes y acompañada por los cánticos de un grupo de fieles. Posteriormente darían comienzo los actos más populares de la jornada, que se iniciaron a las doce del mediodía en la Plaza Mayor, al son del tamborilero Pedro Muñoz y de Poldo Hernández a las castañuelas, que animaban el ambiente mientras se reunían todos los quintos para dar comienzo a los actos.

Una vez reunidos en la Plaza, las jóvenes subieron al balcón del Ayuntamiento junto al alcalde, Miguel Ángel Luengo, quien antes de dar paso a las quintas para que leyeran la provisión de la duquesa de Alba, quiso recordar a todos los asistentes que «los quintos son los protagonistas de este día y así debe ser». Además, añadió que se dice que los jóvenes pasan de todo y no se implican en nada. Pero en La Alberca esto no pasa, afirmó, porque «los jóvenes albercanos viven las tradiciones y así lo demuestran hoy».

Acto seguido, las jóvenes se encargaron de dar lectura a la provisión de la duquesa de Alba que recuerda la importancia de este día, en el que se conmemora la hazaña de las mujeres albercanas durante la guerra civil castellana que enfrentó a Isabel la Católica y a Juana la Beltraneja por el trono de Castilla. Cerca de La Alberca hubo una batalla conocida como Las Matancias, en la que las mujeres albercanas atacaron por sorpresa a las tropas portuguesas del Prior de Ocrato, del bando de la Beltraneja, arrebatándoles el pendón -una bandera roja con una luna- como símbolo y recuerdo de su victoria. En agradecimiento, la Casa de Alba, del bando de Isabel la Católica y de quien dependía La Alberca, dio una provisión (que se leyó ayer) por la que se invitaba a los vecinos del pueblo a vino.

Acabada la lectura llegaron varios quintos a caballo, a los que una de las jóvenes le entregó el pendón del Prior de Ocrato, que fue llevado hasta la ermita de San Blas, en cuya espadaña fue colocado por los chicos, ante la atenta mirada de las chicas y del público asistente.

A continuación, el Ayuntamiento repartió 6 cántaros de vino (96 litros) y 60 hornazos de 1,7 kg. cada uno (102 kilos), mientras la música no dejaba de sonar y no faltaban los bailes.

Bajada del pendón

La tradición cuenta que al anochecer las quintas son las encargadas de subir a la espadaña para recoger el pendón y llevarlo de nuevo al Ayuntamiento. Ayer, la lluvia adelantó los acontecimientos y fue sobre las seis de la tarde cuando se llevó a cabo este acto, pero ya sin el acompañamiento del público como por la mañana. Como no dejaba de llover, ninguna chica se atrevió a subir a lo alto de la espadaña y fueron los chicos quienes lo hicieron, pero ellas quienes lo portaron caminando por las calles de La Alberca -en lugar de a caballo como se hizo por la mañana- y lo volvieron a poner en el balcón de la Casa Consistorial, de donde se había cogido por la mañana. El tamborilero acompañó a chicos y chicas durante este fin de fiesta.

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