El traslado del mercadillo pasa a un segundo plano y ahora se piensa en controlar los puestos

Representantes del Ayuntamiento y de los vendedores durante la reunión celebrada ayer. /S.G.
Representantes del Ayuntamiento y de los vendedores durante la reunión celebrada ayer. / S.G.
CIUDAD RODRIGO

Los vendedores rechazan los fosos y el Consistorio ya habla de otros lugares, aunque la fecha que se baraja para el cambio ya es junio y no diciembre

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

Parecía un hecho que el cambio de ubicación del mercadillo de los sábados se iba a producir en el mes de diciembre. Y es que, hace una semana, en el pleno municipal, la concejala delegada de Ferias y Mercados, Soraya Mangas, aseguraba que así iba a ser.

Pero la reunión mantenida en el día de ayer entre los representantes de los vendedores y las autoridades locales ha dado un giro a la situación pues la ubicación pasa a ser un tema secundario y el principal objetivo de la edil es la regularización.

«La reunión ha dado un giro porque ellos se oponían a la ubicación en los fosos y nosotros les hemos dicho que barajamos otras ubicaciones», explicó Mangas, sin precisar esos otros puntos. «Ahora el tema principal es la regularización, no puede ser que no se logre hacer un control y que las personas que montan los puestos no coincidan con el titular de la licencia».

Mangas insistió en que «queremos hacerlo bien» y de producirse el cambio ya no sería en diciembre sino que «nos vamos a ir hasta junio», que es cuando se cobra a los vendedores una liquidación.

La edil, tal y como ha comentado en otras ocasiones, se refirió a «la dejadez que ha habido durante años» y aseguró que los vendedores también quieren esa regularización y mayor presencia policial.

Por parte del colectivo de ambulantes estuvieron presentes Luis Bermúdez y Abel Vázquez, que dieron un «no rotundo» a la zona propuesta por el Consistorio, «la fosa es para los leones».

En la actualidad se habla de 118 puestos y los propios vendedores reconocen que el mercadillo está «muy descolocado» y que hace años pidieron la regularización.

Se volverán a reunir con el Ayuntamiento una vez que se haga un «estudio real» de cómo están las cosas y, según sus cuentas, los vendedores dejan cada año unos 300.000 euros en Miróbriga, en comercios y bares próximos.

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