Los toros de los sanfermines pasarán por Salamanca

José Luis Martín, un taxidermista de Serradilla del Arroyo, será el encargado de naturalizar las cabezas de todos los ejemplares que se lidiarán durante estas fiestas

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOSALAMANCA

Su profesión es la taxidermia, es decir, se dedica al arte de disecar animales para conservarlos con apariencia de vivos. La trayectoria de José Luis Martín, responsable de la empresa Ibernatur Taxidermia, ha sido de lo más destacada desde que comenzara hace más de 10 años y aunque uno nunca sabe dónde puede estar el techo, con su presencia en los sanfermines, es más que probable que lo esté rozando. Él mismo reconoce que su progresión ha sido “buena y rápida” y “si pensaba que estar en Madrid era estar arriba, lo de tener Pamplona no lo puedo explicar, llegar a la cuna del encierro es espectacular”. Eso sí, pone los pies en el suelo y asume que “no se trata de llegar sino de mantenerse”.

La Casa de Misericordia, responsable de la plaza de Pamplona, se puso en contacto con este vecino de Serradilla del Arroyo para proponerle “hacer las cabezas”, o dicho de otro modo, disecar o naturalizar todos aquellos animales que se van a lidiar durante los sanfermines y por los que alguien esté interesado, claro.

Los encierros que se ven son ocho pero a todos esos astados hay que sumar los de la corrida de rejones y la novillada. Es más, de esa novillada del Parralejo, el animal de la puerta grande del novillero Colombo se lo ha quedado el propio ganadero para disecarlo.

En este mundo también hay una jerarquía y a la hora de optar a la cabeza del animal la preferencia la tiene el ganadero, luego va el torero y por último, el aficionado.

Con José Luis se ha puesto en contacto gente de los más variados puntos de la geografía española y si hay una corrida que tiene tirón esa es la de Miura. Algunas de estas cabezas irán a parar a Conil, Cádiz, Puerto de Santa María, Almería, Murcia, Zaragoza, Bilbao o San Sebastián, otras ya están reseñadas y otras se harán a lo largo de estos días, el interés del ganadero o del torero variará en función de los resultados.

En los encierros se ven los pelajes más variados y el toro de Pamplona, ya de por sí, es espectacular en todas sus dimensiones. En el primero de los encierros, por ejemplo, se vio un toro de los de Cebada Gago color melocotón y aunque “es precioso”, comenta José Luis, “han tenido más tirón los ensabanados que ya están reseñados por no decir vendidos”, incluso, el que propinó una de las cornadas a un corredor.

Esta serie de circunstancias, cuando se vive entre la vida y la muerte, “dan un poco de repelús pero mientras no pase nada, las mismas personas cuando salgan se pondrán en contacto conmigo, somos así, y como no me ha pasado nada quiero la foto y la cabeza”.

El niño bonito para este profesional es un toro de Miura, “espectacular por la cara, albardado y por la presencia” aunque tampoco descarta “el corte de los de José Escolar es muy bonito”. En cualquier caso, “en Pamplona todas las caras son espectaculares y el más bajo de aquí, es el mejor de cualquier plaza de primera”.

Tarea

En esta dinámica sanferminera, José Luis se levanta cada día a las cinco de la mañana para acudir a la plaza y “allí estás con la gente del toro y vas entablando conversación”. El encierro lo suele ver desde la puerta de toriles y, a continuación, se dirige a los toriles a ver si todos están bien, si no se ha escobillado ningún cuerno porque “si pasa algo y está vendida, tienes que llamar al propietario y comunicarlo”. A continuación se dirige a los Corrales del Gas para ver al resto de los animales para continuar en el sorteo de la corrida. Ya por la tarde, después de la corrida, hacia las 21:00 horas, se va hacia el matadero y “me toca desollar cabezas, una a una con el cuchillito y acabo hacia la una”.

El taxidermista dispone de su propia cámara en el matadero y allí, a dos grados, va almacenando las cabezas. Antes de dejarlas colocadas, las lava “para que no quede sangre impregnada y se pueda pelar la cabeza”.

Una vez que se pone a trabajar con ellas tarda entre cuatro y cinco meses en tenerlas preparadas, “nos gusta que cuando se entrega esté en perfecto estado y no sufra ningún inconveniente y se pueda rajar”. Claro, este año, la empresa va a duplicar las 40 cabezas que diseca cada año así que algunos de los trabajos se irán a ocho o nueve meses pero por que habrá lista de espera.

José Luis concluye que “no mercadeamos con las cabezas y todas las que vamos a hacer en Pamplona tienen el mismo precio, 1.250 euros”. Matiza que “hay que aprovecharlo todo y con el hierro de la ganadería que el animal lo lleva en los cuartos traseros se hacen cuadros y con el pelaje de los cuartos traseros, alfombras”.

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