Taller de pujo o cómo pedir el aguinaldo

Alumnos y profesor en la primera de las sesiones del taller de pujo. /S. G.
Alumnos y profesor en la primera de las sesiones del taller de pujo. / S. G.
CIUDAD RODRIGO

José Ramón Cid enseña a elaborar el instrumento y la propia canción navideña

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCiudad Rodrigo

Escuela de Tamborileros y música tradicional de Ciudad Rodrigo sigue demostrando que sus objetivos van más allá de enseñar a sus alumnos a tocar los instrumentos propios del folclore salmantino y dentro de lo que es el calendario paralelo de actividades, por cuarto año consecutivo han vuelto a programar un taller de pujo.

José Ramón Cid, el director de la escuela, comenta que «cada año se va ampliando el taller con más villancicos, todos de CiudadRodrigo y alrededores, y también incluimos romances de Navidad y canciones de zambomba, en general».

Pero la gran novedad de este año, aunque Cid todavía se muestra cauto al respecto, es el disco que pretenden editar con todas esas canciones. «El disco está grabado del año pasado y todo depende de las cuestiones técnicas» pues asume que «vamos muy pillados».

Con la colaboración del grupo Baleo han grabado algunas canciones en el estudio de La Fábrica y ya está en el proceso de volcar las grabaciones y digitalizarlas. «Esperemos que puedan estar para esta Navidad, lo vamos a intentar, y si no es este año, será en otro momento». Ese disco también incluirá toques de los alumnos de la propia escuela a los que se enseña a investigar y con los que se han desarrollado trabajos en torno a la figura de Dámaso Ledesma o a las obras de Miguel Manzano.

El taller de pujo se celebra todos los martes, comenzó el pasado, y «cada año viene más gente, incluimos más canciones».

El taller de pujo recibe el nombre del propio instrumento y de la canción que se cantaba hace años para ganar el aguinaldo. Cid lo explica así: «El pujo es el instrumento, una especie de zambomba, pero también se conoce con ese nombre a la vejiga del cerdo con el que se elabora, y a la canción típica de Ciudad Rodrigo que cantaban sobre todo jóvenes y niños la tarde de Nochebuena para pedir el aguinaldo».

Durante estos años en los que se ha organizado el taller, los participantes, incluso, han mostrado lo aprendido ofreciendo un pequeño concierto que se abre a todos los interesados en las tradiciones.

En opinión de José Ramón Cid, esta tradición del pujo «nunca se ha llegado a perder del todo», y él recuerda cómo en su niñez eran muchos los que salían a las calles a entonar esa canción. «Somos muchas las personas que lo recordamos todavía, fue a finales de los años 70 cuando se deja de cantar pero, antes, todos los niños de Ciudad Rodrigo cantaban el pujo, cualquier personas de 50 años lo recuerda, lo que pasa es que luego va perdiendo intensidad».

El taller consta de varias partes y todo aquel que quiera aprender a tocar el pujo, primero tendrá que confeccionar el instrumento, esa especie de zambomba que «no se vende en las tiendas» pero es que, además, lo tradicional es elaborarlo. El reciclado entra dentro de lo previsto pues antiguamente, se elaboraba con pucheros, vasijas o cántaras que se iban estropeando y que nadie tiraba porque se guardaban para que cuando llegara el momento de hacer el pujo, hubiera material disponible. Además de ese recipiente, es necesario para hacer sonarlo una vejiga del cerdo, y es que todo está íntimamente relacionado pues a nadie se le escapa que ésta es la época de las matanzas. Para que suene es necesario que esa vejiga esté seca. Por último, completa el instrumento la varilla o palito de madera, que se confecciona con una pluma grande de pavo o cigüeña o lo más habitual, una paja de barceo, una planta autóctona. Con el instrumento ya sonando, lo siguiente es aprender la canción del mismo nombre que acompaña a esa zambomba.

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