Salamanca se desangra y pierde casi 11.600 residentes a lo largo de la última década

Dos personas pasean por la calle Compañía. /WORD
Dos personas pasean por la calle Compañía. / WORD

La provincia tiene 336.124 habitantes, la cifra más baja desde que el INE empezó a recopilar dicha información, en el año 1971

D.B.P. / WORDSALAMANCA

Cada informe sobre población del Instituto Nacional de Estadística da razones a los que piden programas de apoyo para fijar habitantes y a los que denuncian un hecho incontestable: Salamanca pierde más y más vecinos.

El INE publicó ayer su estadística de migraciones y las cifras de población a 1 de enero de 2017. Según dicha estadística, Salamanca tenía 336.124 residentes a 1 de enero de 2017. ¿Son muchos o pocos? Son los peores resultados desde que el INE empezó a recoger estas cifras, allá por 1971. Aquel año Salamanca tenía 380.134 habitantes y no ha dejado de perder vecinos desde entonces.

En 1971 empezó una cuesta abajo que no tiene visos de detenerse. La población cayó durante toda la década de los 70, repuntó ligeramente a mediados de los 80 y volvió a decrecer hasta 2002. Ese año arrancó una etapa de ‘brotes verdes’ y Salamanca ganó unos 5.000 vecinos hasta 2010. Y desde entonces, en caída libre. ‘Grosso modo’, Salamanca tiene 2.429 habitantes menos que hace un año (casi siete al día), 11.589 habitantes menos que hace una década y 44.000 menos que en 1971, cuando el Instituto Nacional de Estadística comenzó a ofrecer información sobre la población de las provincias.

El saldo migratorio interior fue negativo: se fueron 2.170 vecinos y vinieron sólo 1.611

El saldo vegetativo negativo es una de las causas principales, pero no la única. El INE también calcula cuánta gente llegó y se marchó de la provincia a otras zonas de España. El resultado, para variar, es negativo. 2.170 salmantinos hicieron la maleta y se fueron a otras provincias, mientras que sólo llegaron 1.611 personas para compensar. El resultado global no es peor porque el saldo migratorio exterior (diferencia entre gente que se marchó al extranjero y vino a Salamanca desde fuera de España) fue positivo (338 personas). Una gota de agua en un desierto demográfico.

Castilla y León

La tendencia a la baja demográfica hace lamentablemente también que Castilla y León ocupe un lugar destacado en el ‘ranking’ nacional. Junto a Extremadura, fue la comunidades que más población perdió durante el año pasado a pesar del crecimiento global registrado en España gracias, entre otras razones, al tirón de los archipiélagos y de la Comunidad de Madrid.

Tampoco los datos referidos a Castilla y León sorprenden porque la comunidad mantiene la tendencia a la baja de los últimos años. Es la comunidad autónoma que experimentó un mayor descenso de su población el año pasado al perder 18.657 habitantes, lo que supone una reducción del -0,76%, dejando la población total en 2.435.797 de personas.

Durante el pasado año, el crecimiento vegetativo (la diferencia entre nacimientos y muertes) de Castilla y León fue negativo en 11.698 personas. Además, el saldo migratorio interior también fue negativo, con la salida de 7.569 personas, mientras que 611 personas llegaron a la región procedentes de otros lugares.

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