Un proyecto piloto ofrece el apoyo a la víctima de violencia a través de un perro

La pastor alemán Luna, junto un agente de Policía Local. /LAYA
La pastor alemán Luna, junto un agente de Policía Local. / LAYA

El Ayuntamiento y la Policía Local ponen en marcha una iniciativa pionera en Castilla y León cuya principal herramienta es un can

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Luna es una pastor alemán de tres años que se ha convertido en una terapia para curar las heridas que la violencia de género dejó en una mujer, desde ahora, su cuidadora principal. Esta iniciativa es posible gracias al Ayuntamiento de Salamanca que de forma pionera en Castilla yLeón ha puesto en marcha el proyecto denominado PEPO (Perro de Apoyo y Protección).

El objetivo es conseguir la recuperación integral de la mujer que ha sufrido malos tratos, y que según enumeraba la concejala de Familia e Igualdad de Oportunidades, Cristina Klimowitz, «contribuir a mejorar su seguridad, su protección y fundamentalmente, su bienestar y su confianza», porque como también añadía, los perros son beneficiosos en esta terapia.

La primera mujer que participa en este proyecto piloto recibió ayer de forma oficial a Luna en las dependencias de la Policía Loca, cuyo servicio Cinológico ha sido el encargado de seleccionar a Luna entre otros perros para que cumpla su función con su actual dueña. En esta entrega también ha estado presente la concejala de Ciudadanos Ana Suárez, muy implicada en la puesta en marcha de esta iniciativa en Salamanca, y quien relataba la importancia del mismo, «porque hay una víctima que ha ganado un amigo para toda la vida y que le va a proporcionar muchos beneficios». De hecho, comentó las palabras que le dijo la víctima cuando recibió de forma definitiva a Luna:«Esto es lo que me faltaba», la transmitió a la concejala de Ciudadanos, y que era lo único que necesitaba ya para dar el paso final y volver a sentirse una persona feliz, integrada, con expectativas e ilusiones.

Para Ana Suárez, ya con ayudar a una sola mujer (la primera), «esta experiencia piloto va a ser positiva, y parece que lo hemos conseguido con las palabras de la propia persona que lo disfrutará».

Con Luna, la víctima de violencia de género ha perdido el miedo a salir a la calle y ha volcado su cariño en este animal. Por su parte, la Policía Local de Salamanca es quien coordina su adiestramiento para que se adapte a las características de cada mujer y sus condiciones de vida.

Como detalló el jefe de la Policía Local, José Manuel Fernández, «cada caso tendrá un tratamiento específico y se busca el animal que reúna unas condiciones idóneas». Para ello, siempre trabajarán de forma conjunta los servicios sociales del Ayuntamiento y los de la Policía Local. El perro ha recibido pautas de obediencia, de conducta, acostumbrarse a salir y hacer una vida normal. «Luna lo único que tiene que hacer ante una situación de posible peligro es avisar, no hacemos un entrenamiento agresivo», subrayó. Por ejemplo, si el perro escucha que alguien anda en la puerta del domicilio está adiestrado para acercarse a su dueña, «y le hemos enseñado una serie de trucos para que la despierte, la de un toque y esté atenta».

Sin conducta agresiva

El responsable de la Policía Local dejó claro que nunca tendrá una conducta agresiva, al contrario, «se persigue terapia, compañía y aviso». Por su parte, Cristina Klimowitz dejó claro que la intención del Ayuntamiento de la capital es que las víctimas de violencia de género, «nunca se sientan solas, y que en el Consistorio van a encontrar aquellos recursos que favorezcan su recuperación e inserción en la sociedad con total normalidad».

Cabe destacar también, que Luna aportará seguridad y confianza a su dueña, que es el objetivo, y siempre contará con la supervisión de la Policía Local en su seguimiento. Y como adelantaban ayer, ya están buscando otro perro para continuar desarrollando este proyecto.

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