Un proyecto de Cáritas promueve la inclusión a través de huertos

Representantes de Cáritas y diversas instituciones durante la presentación de los huertos. /S.G.
Representantes de Cáritas y diversas instituciones durante la presentación de los huertos. / S.G.
CIUDAD RODRIGO

Siete personas se están formando en buenas prácticas en agricultura ecológica a través del programa 'Sembrando Inclusión'

SILVIA G. ROJO CIUDAD RODRIGO

«La tierra transforma a las personas». Esas palabras de Emiliano Tapia las recordaba en la presentación de los huertos ecológicos de Cáritas, Belén Martín, la supervisora de este proyecto, con el objetivo de dar mucho más sentido a esta iniciativa que impulsa la inclusión social y las buenas prácticas en agricultura ecológica.

En la actualidad, siete personas se están formando en el cultivo de la tierra dentro del programa 'Sembrando inclusión desde la educación ambiental', que también cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, la Compañía de Santa Teresa de Jesús que ha cedido parte de los terreros y Reale.

Además de la formación y promoción de aquellas personas que se encuentran en una situación desfavorable, la idea es favorecer el autoconsumo, la formación y la incorporación al mercado laboral.

La directora de Cáritas, Maribel Yugueros, reconoció que con las acciones anteriores «la gente aprendía y se iba» pero a esta iniciativa se le ha dado otra continuidad, «es un huerto más estable con tarea para todo el año», ya que también cuentan con un invernadero cuya estructura fue cedida por la Junta de Castilla y León.

De este modo, a lo largo del último año, en ese espacio de Torroba se ha efectuado una plantación de diversas hortalizas durante el verano y en invierno se ha procedido a la reinstalación del invernadero. Ahora ya comienza a trabajarse de nuevo el terreno de cara a la producción estival.

Alumnos y profesora mostraron con orgullo sus plantones de tomates o judías, ajos, cebollas y toda una serie de productos que están permitiendo el autoconsumo.

Además, en un principio tuvieron que conseguir semillas autóctonas pero ahora cuentan con su propio banco, «son semillas de productos de la zona y mucho más resistentes», explicó Belén, algunas de ellas prácticamente habían desparecido, por lo que están abiertos a ceder a otros usuarios esa materia.

Tampoco se ha dejado de lado la transformación y los alumnos han elaborado conservas que todavía, varios meses después, siguen aprovechando en sus hogares.

Además, los participantes continúan recibiendo formación en otras materias relacionadas con el desarrollo personal, cultural y social.

En lo que respecta al Consistorio mirobrigense, mantiene un convenio con Cáritas por el que aporta 20.000 euros al proyecto. Domingo Benito, concejal de Medio Ambiente, bromeaba con la evolución de los huertos, «no me creo que haya ido tan bien».

El edil dio especial importancia al hecho de que «se han recuperado huertos municipales y se han recuperado los dos huertos escolares: el del colegio Miróbriga y el del colegio del Puente».

Benito adelantó que la intención es «seguir apoyando este proyecto».

Otros valores

Pero estos huertos aportan mucho más que productos y formación, también están sirviendo a algunas personas jubiladas a seguir en activo transmitiendo su terreno y sus conocimientos. «Esas personas además de dejar su huerto enseñan a los jóvenes y a ellos les ayuda a mantener la ilusión».

Según se destacó desde Cáritas, de manera más detallada, este proyecto se completa con otras líneas de acción que serán llevadas a cabo en los próximos meses: actividades formativas en centros escolares, cesión de huertos y seguimiento de las familias beneficiarias y talleres de buenas prácticas.

El proyecto cuenta con una parte complementaria titulada 'Tejiendo redes' que pretende poner en contacto a gente mayor que tiene terrenos y no puede cultivarlos para que llegue a un acuerdo con jóvenes que quieran introducirse en el mundo de la agricultura.

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