El programa de acogida atendió a más de 300 refugiados procedentes de 23 países

Recreacion con un ‘flashmob’ en la Plaza Mayor del drama que asola a las personas refugiadas que huyen de los conflictos bélicos. /WORD
Recreacion con un ‘flashmob’ en la Plaza Mayor del drama que asola a las personas refugiadas que huyen de los conflictos bélicos. / WORD

Siria, Irak, Afganistán,Pakistán, Ucrania, Congo y Venezuela son algunas de las naciones de origen

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESALAMANCA

Más de 300 personas procedentes de 23 países han recibido ayuda para afrontar sus necesidades diarias y poder superar con éxito las penurias económicas y vitales que marcan su cotidianidad diaria en la ciudad de Salamanca, en el marco del programa de ayuda a las personas solicitantes de protección internacional. Estos datos se recogen en un pormenorizado informe del Ayuntamiento de Salamanca, que fue analizado por los grupos municipales en una reciente reunión que celebraron los miembros de la Comisión de Bienestar Social del Consistorio.

El informe refleja el trabajo conjunto y el esfuerzo desplegado por las entidades que colaboran con el Ayuntamiento y con la Diputación en este ambicioso programa de protección internacional a los refugiados, como son la organización no gubernamental Accem, Cruz Roja y Cáritas Diocesana. También se ha sumado al citado programa Salamanca ACoge.

Los datos fueron presentados en esta la reunión de esta comisión municipal, celebrada el pasado 14 de septiembre y cuya presidencia la ostenta la concejala de Ciudadanos, Ana Suárez, respondiendo a unas preguntas previas formuladas por la edil de Ganemos, Pilar Moreno.

Las personas que se vieron beneficiadas por estas acciones solidarias proceden de Europa, América, África y Asia. En concreto, los países de origen son, además de Siria, Senegal, Venezuela, El Salvador, Camerún, Albania, Colombia, Irak, Ucrania, Egipto, Sudáfrica, Sáhara (Marruecos), Palestina (territorio de Israel), Senegal, Congo, Honduras, Guatemala y Pakistán.

En el extenso listado irrumpen también otras naciones de procedencia, como son los casos de Azerbaiyan, Afganistán, Guinea Konakry, Mali y la República Dominicana.

La compleja relación numérica del informe pone de relieve, por ejemplo, que la ONG Aceem atendió a 163 personas, Cruz Roja a otras 80, Cáritas Diocesana a 39, mientras que el Ayuntamiento prestó ayuda y protección directa a otras 42, lo que supone una cantidad total de 325. Con todo, estas cifras varían obedeciendo a diversas circunstancias, como son los casos de personas que acabaron trasladándose a otras provincias para reencontrarse con familiares y abandonaron el programa o por derivaciones de algunos casos a otras entidades que participan en el mismo.

Desde abril de 2016

El programa de acogimiento se aprobó en enero de 2016 y comenzó a ponerse en funcionamiento en abril, cuando llegaron a la capital salmantina las primeras personas solicitantes de protección internacional. El programa consta de tres fases, que se van desarrollando dependiendo de cada caso, que engloban desde familias completas hasta personas individuales en una clara situación de desamparo.

La primera fase consiste, básicamente, en la acogida y pretende cubrir las necesidades de estas personas a su llegada a Salamanca. Se procede a revalorizar una valoración inicial y dura seis meses. Las actuaciones concretas se traducen en alojamientos en albergues municipales o viviendas, con una intervención coordinada de todas las entidades que forman parte del pacto. También se trabaja para facilitar la tramitación de documentación del solicitante y se ayuda a éste a la hora de adquirir unos primeros conocimientos básicos de nuestro idioma.

Respecto a la segunda fase, ésta se centra fundamentalmente en la integración de la persona, acometiéndose las derivaciones pertinentes a los centros de acción social del Consistorio. Tiene también una duración de seis meses, constando de intervenciones sociales, atención psicológica, ayudas económicas, alojamiento normalizado en viviendas, el inicio de una formación prelaboral y, si hay menores, apoyo escolar.

Finalmente, el programa dispone de una tercera fase, que pretende estimular la autonomía de vida del beneficiario, con alojamientos en viviendas de alquiler y posibles ayudas económicas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos