La prisión preventiva decae y solo afecta al 6% de los internos de la cárcel de Topas

Vista exterior de las instalaciones del centro penitenciario salmantino de Topas.
Vista exterior de las instalaciones del centro penitenciario salmantino de Topas. / WORD

El último informe del Ministerio del Interior revela que hay un total de 726 reclusos que están cumpliendo sentencias firmes

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESALAMANCA

El Ministerio del Interior acaba de hacer público uno de sus informes anuales más esperados, como es el confeccionado por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y donde se detalla de forma pormenorizada, incorporando un sinfín de clasificaciones y estadísticas, la compleja realidad que retrata y define al extenso mapa de centros penitenciarios repartidos por las diferentes comunidades autónomas.

El informe, que traza una profunda radiografía sobre el mapa penitenciario español, pone de relieve, como conclusiones más llamativas y jugosas, que nueve de cada diez internos –exactamente el 92,5%– son hombres, un porcentaje que apenas experimenta sensibles oscilaciones respecto a los datos referidos a la anualidad de 2015.

Por situación penal y procesal, el 84,5% de las población carcelaria está condenada a penas de prisión impuestas por los jueces por la comisión de diferentes delitos, lo que supone 2,1 puntos porcentuales menos que el año anterior. El 13,4% se encuentran en prisión preventiva, una figura jurídica que computó un leve crecimiento entre los meses de enero y diciembre de 2016, con una subida del 0,9 puntos porcentuales.

Además, el 81,2% de la población condenada y clasificada lo está en el segundo grato de tratamiento, exactamente igual que en el año anterior. El tercer grado se está aplicando al 16,6% de la población carcelaria.

Cifras regionales

En España hay, según el informe redactado por la Secretaría General de Instituciones Penitencias referido al año 2016 un total de 59.589 presos, de los que 55.141 son hombres frente a un volumen considerablemente menor de mujeres, que se sitúan únicamente en las 4.448.

Si el enfoque estadístico se concentra en las cifras que irradian las cárceles de Castilla y León, se desprende que la población reclusa en nuestra región está formada actualmente por 4.404 internos. Nuevamente vuelve a detectarse un predominio abrumador de los varones, con 4.118 reclusos, frente a las 286 mujeres encarceladas.

El segundo grado es el más generalizado y abarca al 81% de la población condenada

En el caso específico del centro penitenciario salmantino, el extenso informe también disecciona las grandes cifras que lo definen. Aparentemente Topas no es una cárcel masificada, al menos si se tiene en cuenta de forma exclusiva el frío dato numérico, es decir, los 783 presos que se encuentran ingresados, por diferentes causas judiciales, en su red de módulos. Si se compara con otras prisiones españolas, la cifra no resulta especialmente reseñable. Por ejemplo, son prácticamente la mitad de los 1.450 internos que están censados en la cárcel aragonesa de Zuera, en la provincia de Zaragoza, o los 1.374 internos en el centro penitenciario madrileño de Soto del Real. Capítulo bien diferente es, tal como vienen criticando de forma constante los sindicatos, el volumen real de funcionarios que hay en Topas para atender a esta población carcelaria. No en vano, la plantilla ha ido menguando de forma sucesiva a lo largo de los últimos años y, como consecuencia de la estricta tasa de reposición, no se pudieron cubrir muchas de las vacantes que originaron las jubilaciones, incidiendo de forma directa en el preocupante grado de envejecimiento de los funcionarios de Topas.

Hay un dato donde el centro salmantino difiere especialmente con relación a otras cárceles y, y sobre todo, con la media global en el conjunto del territorio nacional. De los 59.589 presos citados anteriormente, exactamente 7.996 están ingresados en régimen de prisión preventiva, es decir, conforme a la decisión que adoptó un juez previamente, teniendo en cuenta la gravedad o el alcance del delito imputado o el riesgo que conllevaría que el sujeto en cuestión permaneciera en una situación de libertad, que podría desencadenar desde su salida del territorio nacional para escapar de la acción de la justicia o incluso la destrucción de pruebas para dificultar la investigación judicial y las pesquisas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Esta cifra –7.796– indica que en España están en prisión el ya mencionado promedio del 13,4%. Sin embargo, en la cárcel de Topas este bloque es muchísimo menor –por debajo de la mitad–, dado que hay únicamente 49 internos en prisión preventiva, de los que 46 son varones y tres son féminas. Es decir, solo el 6% del censo carcelario están en esta tesitura, esperando a que llegue el día de la vista oral en la que deberán comparecer, sentándose en el banquillo de los acusados.

El desglose del epígrafe vinculado a Topas en el informe que ha sido efectuado por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias arroja que 668 internos varones están cumpliendo actualmente sentencias firmes fijadas por los jueces. En cambio, las mujeres penadas con sentencias firmes son muchas menos, concretamente 58.

El elenco numérico se completa con seis casos que combinan su carácter de penados con la prisión preventiva, un recluso masculino catalogado dentro del apartado genérico de medidas de seguridad, donde también aparece una interna.

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