Los primeros servicios se trasladarán al nuevo hospital a finales del próximo año

El director médico del Complejo Asistencial, junto al consejero (en el centro), y la gerente del hospital, en el salón de actos de la Facultad de Medicina. /MANUEL LAYA
El director médico del Complejo Asistencial, junto al consejero (en el centro), y la gerente del hospital, en el salón de actos de la Facultad de Medicina. / MANUEL LAYA

El proyecto ya tiene ejecutado el 68% del presupuesto, que en 2019 ya estará en funcionamiento

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

El futuro hospital de Salamanca contará con 863 camas, 98 puestos de hospital de día, 25 quirófanos, 12 salas en el bloque de Obstetricia, 68 gabinetes de exploración funcional o 46 puestos de diálisis, entre otras cifras de un proyecto que cuenta con una dotación económica de 206 millones de euros. En la actualidad ya están ejecutados el 68% del presupuesto, y ya han iniciado la adquisición del nuevo equipamiento para el hospital, que estará en torno a los 90 a 100 millones de euros.

Así lo confirmaba ayer el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, minutos antes de presentar este gran proyecto asistencial a los responsables médicos y de enfermería del Complejo Asistencial, reunidos en el salón de actos de la Facultad de Medicina.

Y más allá de los datos, los ciudadanos quieren conocer las fechas que se manejan en la Consejería de Sanidad sobre la puesta en marcha del nuevo hospital. «A finales del 2018, en diciembre (justo en un año), pretendemos que estén trasladados los servicios del área técnica: Laboratorio, Radiología, Unidad de Endoscopias, Banco de Sangre y Cocina», confirmaba. Y ya en el año 2019, y de forma secuencial, se irían trasladando otras áreas a los nuevos bloques, incluida al hospitalización, y una vez realizada, detallaba Sáez Aguado,«se procederá a la demolición del edificio del actual Clínico». Porque en el terreno que ocupa se levantará el bloque de consultas externas, que es la última fase del proyecto.

De hecho, antes de demoler el Clínico, el edificio del Virgen de la Vega acogerá de forma transitoria las consultas externas, hasta su traslado definitivo. Cuando se llegue a ese punto, esas instalaciones quedarán a disposición de sus propietarios, la tesorería de la Seguridad Social.

Del derribo del actual Clínico, este responsable indicó que es un tema muy delicado, «en el año 2019 se trasladará la hospitalización al nuevo hospital y ese es el momento en el que se planteará el inicio del derribo», remarcó. Asimismo, confesó que se trata de una cuestión muy técnica. «Es más fácil la construcción que la demolición, pero técnicamente la empresa, la UTE, nos garantiza que se puede hacer con todas las garantías de seguridad», sentenció. Además, se iniciará inmediatamente después del traslado, que será en el año 2019.

El edificio del Materno Infantil se dedicará a la zona administrativa del hospital

Al respecto de los actuales edificios, el consejero de Sanidad también indicó que el Materno Infantil se quedará como área administrativa del hospital,«no asistencial, sino para ubicar en él los servicios administrativos».

En el encuentro mantenido ayer con los profesionales del Complejo Asistencial, el objetivo era presentarles el contenido y la distribución de las distintas unidades del nuevo hospital, la previsión de los traslados y escuchar sus últimas propuestas sobre la distribución de superficie.

En palabras de Sáez Aguado, «el nuevo hospital se va a orientar a procesos en la línea de la ambulatorización, es decir, de la disposición y resolución de problemas sin necesidad de ingreso». Pese a esa nueva tendencia, el consejero de Sanidad quiso resaltar el incremento del número de camas, de las 748 actuales a 863, es decir, un incremento del 15%, y de ellas, el 45% serán habitaciones individuales, por los que los pacientes tendrán una mayor «confortabilidad», sentenció este responsable. En concreto, 286 habitaciones serán dobles y 221 individuales, a las que hay que sumar otras 70 camas de la UCI. Y en esa hospitalización, 393 camas son del área médica, 302 de la quirúrgica, 80 para materno-infantil y 18 de psiquiatría.

La previsión para las consultas externas es disponer de 170 consultorios y 27 salas de curas, mientras que en el hospital del día, tendrán 98 puestos, repartidos en Oncohematología (36), médico (41), pediátrica (9) y Cardiología (12). En cuanto al área de Urgencias, el nuevo hospital contará con 90 salas, 75 para los adultos, 13 en los niños (edad pediátrica) y 2 de Obstetricia.

Mejor circulación interna

Otra de las mejoras que apuntaba ayer Sáez Aguado era la mejora de la circulación por el hospital, «por la distribución que tienen las propias unidades del área técnica y de las consultas externas». Las previsiones que maneja este responsable es que en el año 2019, el nuevo hospital ya estará en funcionamiento.

«El ritmo de inversión es bueno, este año vamos a ejecutar en torno a 36 millones de euros, y el equipamiento está ya en parte adquirido, otra en tramitación y lo completaremos a lo largo del próximo año 2018», remarcó.

El Clínico se derribará una vez se traslade todo al nuevo edificio, en el año 2019

En este sentido, el consejero de Sanidad insistió en que Salamanca «tiene ya casi toda le tecnología posible», y que no obstante, con la apertura del nuevo hospital también estrenarán aparatos punteros para diferentes especialidades. Entre los que enumeró Sáez Aguado están las tres resonancias nucleares magnéticas, tres TAC de nueva generación, la renovación de los equipos de radioterapia, así como tener un espacio para su posible ampliación futura. «El hospital va a incorporar también cirugía robótica a través de cirugía asistida por un robot y esto lo dispondrá en el año 2018, y tal vez esas son las principales innovaciones, lo que ocurre es que en el ámbito de la alta tecnología sanitaria, la renovación se produce con mucha rapidez», advirtió.

En el nuevo edificio se crearán 30 salas de diagnóstico por imagen y cinco más para la Medicina Nuclear, con tres gamacámaras, un densitómetros y un PET-TC. Otra área es la Hemodinámica, con nueve salas, y 46 puestos de diálisis, repartidos en cinco agudos, 35 crónicos, cuatro infecciosos y dos de peritoneal.

Desde la Consejería de Sanidad también se ha dado a conocer otras zonas asistenciales, como la Radioterapia, con siete salas, con una equipación compuesta por dos aceleradores lineales, uno de tomoterapia, un simulador TC, una braquiterapia alta tasa, una sala de técnicas especiales y una dosimetría (moldeado láser).

Por otra parte, destacar también, por su magnitud, los 3.200 metros cuadrados construidos para los laboratorios, y otros 2.150 dedicados a la docencia y la investigación.

La parte de la cocina también sufrirá un cambio, con la incorporación de la denominada línea fría:«Está en la fase de licitación en este momento, y no se ha recibido preocupación por parte de los pacientes», admitía el consejero. Para Sáez Aguado, «aporta mucha más seguridad alimentaria a los que la utilizan, aunque puede tener un pequeño problema de visibilidad.

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