56 presbíteros para una diócesis

Convivencia. Los presbíteros durante la convivencia de Navidad celebrada hace tan solo unos días./S.G.
Convivencia. Los presbíteros durante la convivencia de Navidad celebrada hace tan solo unos días. / S.G.
CIUDAD RODRIGO

Las cifras ponen de manifiesto que la media de edad es superior a los 69 años

REDACCIÓN / WORDCIUDAD RODRIGO

Los primeros compases del año suelen ser bastante propicios para las estadísticas y para reflejar en números, algunos aspectos del año que se fue.

En este caso concreto, la diócesis de Ciudad Rodrigo, a través de una nota de prensa, ha aportado datos sobre el número de presbíteros y según se informa desde la Vicaría de Pastoral, la diócesis civitatense contaba con un total de 56 presbíteros al cierre del ejercicio 2017. De manera detallada, son 34 los párrocos, 9 los colaboradores parroquiales, 3 capellanes y el resto, están enfermos o son ya muy mayores.

La media de edad del presbiterio es de 69,43 años «lo que da una idea de la realidad de nuestra Iglesia Diocesana: Envejecimiento progresivo de los fieles y del presbiterio», afirma el Vicario de Pastoral, José Manuel Vidriales.

La diócesis suma un total de 121 parroquias y «algunas están en peligro de quedar despobladas», indica el vicario, dado que se trata de «una diócesis pequeña y muy despoblada».

Ante esta situación, la distribución de los presbíteros al servicio de las comunidades parroquiales requiere nuevos criterios y la práctica totalidad de los sacerdotes atienden más de una parroquia o el arciprestazgo completo a través de un «equipo apostólico» o «equipo pastoral» formado por los tres grandes carismas de la Iglesia: laicos, religiosos y presbíteros.

La diócesis cuenta con siete arciprestazgos y «tratamos de que en cada uno de ellos, al menos haya dos sacerdotes que no superen los 50 años», por eso, José Manuel se refiere a «la disponibilidad de todos, especialmente los más jóvenes, para ir allí donde la Iglesia y su obispo los necesite».

Sobre esa cuestión concreta de los arciprestazgos, «se busca que cada uno sea una unidad de pastoral del conjunto» y se persigue, «ir dando pasos desde las delegaciones para crear equipos que atiendan a las cuatro dimensiones de la pastoral: Equipos de catequistas, equipos de animadores de liturgia, consejos de economía, cuidado de los templos, consejos de pastoral y servicio a los pobres a través de Cáritas».

Pero también hay otros datos que invitan al optimismo, al menos, cierto optimismo; y aunque las vocaciones son necesarias, la diócesis de Ciudad Rodrigo va sumando algunas. El pasado ocho de diciembre era ordenado como diácono Miguel Ángel García y a las puertas de dar ese paso se encuentra Efraín Peinado. Ambos han cursado estudios en el Seminario San Cayetano y siguen colaborando con la institución además de desarrollar otras tareas pastorales en la diócesis. Hace poco más de un año que se ordenó como sacerdote, Anselmo Matilla, actual párroco de La Fuente de San Esteban.

El pasado 27 de diciembre el prsebiterio celebraba la tradicional convivencia de Navidad con una eucaristía presidida por el obispo, Raúl Berzosa, en el salón Obispo Mazarrasa del Palacio Episcopal. En ese momento, el prelado civitatense recordó que el objetivo de este curso pastoral es «reforzar la comunidad, la familia cristiana y también, como presbiterio, somos una sola y la misma familia».

En su homilía les invitó a «fortalecer , corregir y potenciar» y aclaró: «Tenemos que fortalecer todo aquello que ayude a la comunión y fraternidad presbiteral; tenemos que corregir lo que rompa o menoscabe dicha comunión y fraternidad; y tenemos que asumir y potenciar, con coraje y creatividad, las nuevas formas cotidianas y diocesanas de comunión y fraternidad».

El obispo concluyó diciendo, como en otras ocasiones, que «seguimos rogando al Dios de la llamada, que nos conceda nuevas y santas vocaciones».

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