La pesadilla del desempleo condena al ostracismo a más de 1.600 discapacitados

Fachada de una oficina del Ecyl en la capital salmantina. /WORD
Fachada de una oficina del Ecyl en la capital salmantina. / WORD

Los datos del Gobierno revelan que el mayor número de afectados se sitúa en el sector servicios

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESALAMANCA

Las personas que padecen algún tipo de discapacidad no solo tienen que soportar diariamente los inconvenientes y las dificultades intrínsecas a su limitación que marcan su vida cotidiana, sino que también se encuentran con otros problemas añadidos, como son las trabas con las que tropiezan para acceder al encogido mercado laboral, golpeado especialmente durante los últimos años por las secuelas de la persistente crisis económica.

El Gobierno ha arrojado luz sobre este asunto, calibrando numéricamente los escollos a los que se enfrentan los hombres y mujeres que presentan diferentes porcentajes de discapacidad. Lo ha hecho mediante una detallada respuesta parlamentaria, repleta de datos, atendiendo a una pregunta parlamentaria que formuló meses atrás elPSOEen el Congreso de los Diputados.

La interpelación socialista, entre cuyos autores figuraba el diputado del PSOEpor la provincia de Salamanca, David Serrada, interrogaba al Ejecutivo sobre la tasa media de desempleo de las personas con discapacidad en la provincia de Salamanca durante el año 2016, la incidencia de dicho porcentaje desde el punto de vista de la edad y el sexo, así como por la actividad económica a la que pertenecía cada desempleado discapacitado.La pregunta socialista en laCámara Baja trataba de discernir también el número de contratos indefinidos y temporales que fueron suscritos por las empresas a lo largo de la pasada anualidad con las personas discapacitadas, con el fin de determinar el número de hombres y mujeres beneficiados con su inserción en el mercado laboral.

Las minusvalías psíquicas predominan en las mujeres en paro y las físicas en los hombres

La contestación parlamentaria del Gobierno, que se centra lógicamente en los datos que maneja elServicio Público de Empleo Estatal correspondientes al año 2016 –2017 aún no ha finalizado, por lo que resulta materialmente imposible confeccionar unas estimaciones precisas sobre el balance estadístico del presente ejercicio– pone de relieve que la anterior anualidad se cerró con fecha 31 de diciembre con un total de 1.623 personas inscritas en las listas del paro y que presentaban diferentes tipos de discapacidad. El desglose de dicha cantidad por sexo apenas irradia diferencias reseñables, dado que se contabilizaron 812 casos de mujeres discapacitadas en situación de demanda de empleo frente a 811 hombres, lo que se tradujo en que ambas franjas poblaciones arrojan unos números prácticamente equiparables.

El análisis pormenorizado de estas cifras permite determinar, en el caso de los varones, que el mayor número de demandantes de empleo se localizó entre los hombres con discapacidades físicas (295 personas), seguidos en segundo lugar por los discapacidades psíquicas (222), mientras que 155 personas sufren algún tipo de discapacidad no declarada.Además, hay 130 varones que manifestaron en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal alguna variante de discapacidad sensorial y 9 hicieron otro tanto al presentar tipologías englobadas bajo la etiqueta de discapacidades del lenguaje.

La agricultura presenta el menor número de desempleados con índices de discapacidad

En el caso de las mujeres, la clasificación varía sensiblemente, dado que se computaron, a fecha 31 de diciembre de la pasada anualidad, 267 desempleadas con discapacidades psíquicas inscritas en elServicio Público de Empleo Estatal, seguidas de 260 con minusvalías físicas, 144 con discapacidades no declaradas, 134 con problemas sensoriales y siete con dificultades referidas al lenguaje.

Por sectores

La contestación parlamentaria del Gobierno, que utiliza comos bases estadísticas la información recopilada por el Servicio Público de Empleo Estatal y la Encuesta de Población Activa, ahonda también en que, a fecha 31 de diciembre de 2016, el grupo del tejido económico con el mayor número de demandantes de empleo que muestran algún tipo de discapacidad era el sector servicios, con total de 789 personas (407 mujeres y 382 hombres), seguido a una distancia considerable por la construcción (101), la industria (70) y la agricultura (17). Eso sí, los técnicos delServicio Público de Empleo Estatal atendieron, según la última actualización fechada en el cierre de la pasada anualidad, a 178 personas con discapacidad que no estaban adscritas a ningún actividad económica concreta.

Por edades

La exploración gubernamental sobre las grandes cifras del desempleo en el universo de la discapacidad bucea también en otros indicadores, como la edad de los demandantes de empleo. Los últimos datos conocidos, que se refieren al mes de diciembre del pasado año, sacan a la luz que la población masculina más afectada en este sentido se situaba entre los 50 y los 54 años (104 casos), seguidos de los que oscilan entre los 45 y los 49 (93 más) y 72 varones entre los 55 y los 59 años.

En lo que se refiere a las mujeres, la franja más castigada son las féminas que tienen entre 55 y 59 años (97), seguidas de las que se mueven entre los 50 y los 54 años (93). En ambos sexos, se detectan cifras muy bajas entre los adolescentes y jóvenes que aparecen en la relación estadística con edades entre los 16 y los 19 años.

Globalmente en 2016 apenas hubo tímidas mejoras en este apartado, dado que se cerró con los 1.623 demandantes de empleo citados anteriormente, cuando en enero del mismo año fueron 1.635, es decir, una docena más.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos