El Perrero vuelve a entrar en casa

Foto de familia de los vecinos de Nava de Francia, durante la celebración de El Perrero. /WORD
Foto de familia de los vecinos de Nava de Francia, durante la celebración de El Perrero. / WORD
NAVA DE FRANCIA

Este tradicional personaje simboliza el final del año en el día de San Silvestre

EVA CAÑAS / WORDNAVA DE FRANCIA

Por las calles de El Casarito y Nava de Francia volvió a entonarse el pasado 31 de diciembre una retahíla dirigida al popular Perrero. Los vecinos más veteranos ya lo recuerdan desde su infancia: «Perrero, machuquero, macha el ajo en el mortero...», recita el concejal de Cultura del Municipio, Marce Mateo.

Esta tradición, que data de siglos atrás, simboliza en parte la despedida de un año para dar la bienvenida a uno nuevo. El protagonista principal es El Perrero, que junto a sus do alguaciles recorrió cada casa que estaba abierta (más de una veintena) con el propósito de despertar a todo el vecino que estaba todavía en la cama y de degustar aquellos dulces, embutidos o licores que les ofrecían.

En esta ocasión, el encargado de encarnar a El Perrero ha sido el joven Rubén Mateo Santos, junto a Rubén Hernando Mateo y Roberto Capello Fernández como alguaciles. A las ocho de la mañana dio inicio esta tradición de cada San Silvestre, con una mayor comitiva al coincidir en fin de semana, como confirma el concejal de Cultura.

Para animar el recorrido por las casas, El Perrero estuvo acompañado por varios tamborileros, primero, por las viviendas de El Casarito y después, por Nava de Francia. Este personaje, que viste una camisola de lienzo y un gran collar, portó en la mano una vara con la que iba asustando a grandes y pequeños por la calle.

Y así de casa en casa, ElPerrero mantiene una tradición única en la provincia salmantina que miman cada año para que nunca se pierda.

Por su parte, los vecinos ofrecieron a El Perrero y a su comitiva todo tipo de productos típicos de esta zona de la Sierra, como los licores, los dulces o los embutidos. «En todas las cosas te ofrecen algo, desde perronillas, aguardiente, dulces o un caldo en los días de más frío», relata Marce Mateo, desde la experiencia de haber sido El Perrero en alguna ocasión.

Esta vez, no tuvo que enfrentarse a las bajas temperaturas aunque sí a algo de lluvia durante parte de su trayecto por las viviendas. «Los vecinos te suelen esperar, y si hay alguien dormido, les levanta», advierte el concejal. A diferencia de El Perrero, los alguaciles llevan siempre varas floreadas, que simbolizan la primavera que pronto llegará con el nuevo año. Cabe recordar que además de degustar la comida y bebida que les dieron, ElPerrero y sus alguaciles recogieron los donativos de los vecinos que se han destinado a la parroquia. La particular visita de este personaje concluyó con el inicio de la misa del día 31, sobre la una del mediodía, para celebrar a su conclusión el tradicional convite para todos en el bar del pueblo

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