Un 40% de los pacientes que sufren un ictus terminan con algún grado de discapacidad

Parte del personal de la Unidad de Ictus junto a una de las seis camas, en la octava planta del Virgen de la Vega./VÍCTOR ANTORAZ
Parte del personal de la Unidad de Ictus junto a una de las seis camas, en la octava planta del Virgen de la Vega. / VÍCTOR ANTORAZ

La Unidad específica del Complejo Asistencial de Salamanca atiende a una media de dos casos cada día

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Desde el pasado mes de mayo, el Complejo Asistencial de Salamanca cuenta con una Unidad de Ictus dentro del servicio de Neurología, la cuarta en Castilla yLeón, después de las implantadas previamente en Valladolid, Burgos y León. Según confirma su coordinador, Luis López Mesonero, atienden a una media de dos casos diarios en la octava planta del hospital Virgen de la Vega.

Como detalla este especialista, en esta unidad específica ingresan los pacientes que tienen un ictus de menos de 24 horas de evolución, «que previamente eran autónomos», porque de lo que se trata es de hacer es una actividad coordinada y multidisciplinar para intentar enfocar el problema del paciente de la mejor manera, «para intentar solucionar su problema y hacer que pueda mejorar funcionalmente después de tener el ictus».

Para conseguir esta unidad fue necesario incorporar a un neurólogo de guardia las 24 horas y habilitar un espacio físico con 6 camas y el equipamiento necesario, ya que estos pacientes requieren de una monitorización. La estancia media allí es de entre 24 a 48 horas, ya que después pasan a planta, donde disponen de otras 8 camas. Y suelen recibir el alta a los 3 o 4 días de su ingreso inicial. «Desde que hemos empezado intentamos reducir mucho los tiempos porque el estar más tiempo ingresado implica más riesgo de complicaciones, sobre todo de infecciones», subraya López Mesonero.

Porque como precisa este neurólogo, el principal problema de un ictus son las infecciones, «y lo que hacemos es intentar reducir el tiempo en el estudio de complicaciones y la valoración nutricional, que es muy importante, porque muchas veces el paciente que tiene un ictus asocia dificultad para poder tragar y es importante hacer cuanto antes una valoración nutricional, porque si está varios días sin comer puede tener riesgo de desnutrición».

El ‘Código Ictus’ es clave para que el paciente reciba el tratamiento en el menor tiempo posible

Y el hecho de que el paciente tenga que presentar un ictus de menos de 24 horas de evolución es porque las primeras horas son las más importantes para conseguir estabilizarlo y que no haya ninguna complicación, así como mejorar los cuidados que requiere a nivel de enfermería, «que es lo fundamental».

En este sentido, este coordinador admite que si han pasado esas primeras 24 horas, «la probabilidad de complicaciones es mayor, y requiere de otros cuidados menos complejos».

En la Unidad de Ictus trabajan tres neurólogos, y uno de ellos siempre está de guardia. Y a nivel de enfermería, hay una enfermera adscrita a la unidad en cada turno, así como el equipo de auxiliares y celadores, «que son fundamentales para realizar todos los cambios de camas».

La media diaria es de dos en esta zona (unos 55 al mes), pero los casos que llegan al hospital son más, pero a veces no cumplen con las variables que se demandan, como el caso de pacientes ya dependientes que están en una residencia, «que ingresan en la planta». De media, matiza el doctor López Mesonero, en el Complejo Asistencial pueden registrar unos 800 ictus al año.

Una de las cuestiones que resalta este especialista es la importancia de la coordinación y la colaboración multidisciplinar a la hora de atender un caso de ictus. Muchas veces comienza cuando se activa lo que se denomina ‘Código Ictus’, bien cuando una persona con síntomas llega a Urgencias o cuando un familiar se pone en contacto a través del 112. Lo fundamental es acortar los tiempos en todos los niveles, y para ello, hace unos días hicieron un simulacro para conseguir acortarlos.

«El 112 nos llama y nos dice características del paciente, si es varón o mujer, sus años, el tiempo de evolución o los síntomas, y se trae lo más rápido posible al hospital y ya le esperamos en Urgencias para iniciar todo el proceso», detalla.

Al paciente se le realiza una analítica, un escáner, y si está inestable, también interviene los especialistas de Medicina Intensiva. Después, se sube al enfermo a la Unidad de Ictus, donde se valora finalmente si se puede administrar el tratamiento específico. Cabe recordar que hay dos tipos de ictus. Por un lado, el isquémico (infarto cerebral isquémico), y por otro, el hemorrágico, con el que no se puede administrar ningún tratamiento agudo salvo que sea subsidiario de cirugía.

En cuanto al perfil de los pacientes que llegan hasta la unidad, como argumenta su responsable, aunque destaca gente edad-dependiente, han atendido a personas desde los 20 años de edad, «cada vez se ven más en gente joven, a veces por causas genéticas, otras por consumo de tóxicos, como la cocaína, etc. ». Pero este neurólogo menciona la relación del ictus con algunos factores de riesgo, como la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, o los hábitos como el tabaco o el alcohol, «todo va sumando y ganas más papeletas para que te toque». La causa más frecuente, sobre todo en las personas mayores, es la fibrilación auricular.

En cuanto a sus secuelas, como matiza este especialista, un 40% de los pacientes tienen discapacidad después de sufrir un ictus, aunque les hay asintomáticos.

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