Las obras del centro Victoria Adrados empiezan con dos años de retraso

Una excavadora echa abajo parte de un tejado del antiguo colegio Victoria Adrados.
Una excavadora echa abajo parte de un tejado del antiguo colegio Victoria Adrados. / Manuel Laya

El Ayuntamiento preveía que estuviese listo en verano de 2017 y lo estará en agosto de 2019

DANIEL BAJO PEÑASalamanca

La maquinaria pesada se puso ayer en marcha y comenzó a derribar el antiguo colegio Victoria Adrados para construir en su lugar un nuevo centro social con viviendas accesibles que conservará dicho nombre. Victoria Adrados fue una inspectora de educación que, hace ya un siglo, desempeñó una importante labor cultural, social y educativa en Salamanca. Mantener su denominación es una muestra de agradecimiento por parte de la ciudad, según explicó ayer el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, en presencia de un nutrido grupo de descendientes de Adrados.

El derribo del colegio pone el punto y seguido a un proceso que arrancó hace demasiados años. En 2011 ya se firmó un protocolo para que la Junta de Castilla y León cediese al Ayuntamiento la titularidad del espacio a cambio de que edificase un centro cívico, áreas de aparcamiento y una plaza pública.

El siguiente capitulo de la historia se escribe en febrero de 2015, cuando el actual regidor presentó públicamente el proyecto definitivo para el antiguo colegio y desde el Ayuntamiento se adelantó una posible fecha de apertura. El Consistorio se daba dos años de plazo y auguraba que el nuevo centro social estaría a punto en verano de 2017.

Pero las cosas de palacio a veces van demasiado despacio. El plazo de dos años está a punto de cumplirse y las obras empezaron ayer. Según las previsiones del Ayuntamiento, los trabajos estarán terminados en agosto de 2019, ocho años después de que el equipo de Gobierno municipal se plantease qué hacer con un colegio cerrado en el barrio de San Bernardo.

Méritos históricos

El centro social, como explicó ayer el alcalde, mantendrá el nombre de la antigua escuela. Según Fernández Mañueco, Victoria Adrados llegó a Salamanca en 1913 con 25 años para ocupar el cargo de inspectora de Educación, pero su empeño fue mucho más allá. Adrados «destacó por la vertiente más social de su trabajo, como la gestión de las cantinas escolares, los roperos, las colonias de vacaciones, las guarderías o la ‘gota de leche’, una institución creada para remediar los problemas de desnutrición y alta mortalidad infantil».

Además, participó en la vida social y cultural de la ciudad y, según explicó ayer uno de sus nietos, Javier Rodríguez, promovió indirectamente la construcción del colegio Francisco de Vitoria. El marido de Victoria Adrados, Juan Francisco Rodríguez, era teniente de alcalde y concejal de Fomento. Impulsó la edificación del Gran Hotel, construyó parte del saneamiento de la ciudad y presentó una moción para edificar un grupo escolar en el centro de la ciudad porque «no había ningún colegio público» en dicha zona. Ese grupo escolar acabó siendo el Francisco de Vitoria y la familia sospecha que Victoria Adrados fue la ‘inspiradora’ de aquella idea.

Por éstas y otras iniciativas, el alcalde aseguró ayer que Victoria Adrados hizo «méritos más que suficientes» para que Salamanca mantenga su nombre en un edificio. Su «compromiso» con la ciudad le hace acreedora de ello.

Equipamientos

El Centro de Convivencia Victoria Adrados ofrecerá 45 viviendas accesibles para personas mayores o con problemas de movilidad, 240 nuevas plazas para paliar los problemas de aparcamiento de la zona y ampliará los espacios de participación ciudadana. La ciudad ganará, además, 1.480 metros cuadrados de terreno que ocupaba el antiguo colegio y que pasarán ahora a ser un espacio público.

Estas viviendas tendrán una superficie de aproximadamente 45 metros cuadrados totalmente accesibles, con un amplio salón, cocina integrada, bañado adaptado y un dormitorio doble, así como terraza exterior en las viviendas de la planta primera. Su alquiler rondará los 250 euros.

Asimismo, se completarán con pequeños espacios comunes de reunión y convivencia donde ubicar, por ejemplo, servicios como el de lavandería.

Por otra parte, y con el objetivo de paliar el problema de aparcamiento de esta zona de la ciudad, el nuevo edificio incluirá un aparcamiento subterráneo con 240 plazas, 26 de ellas accesibles, que podrán adquirirlas en propiedad por los vecinos del barrio. Las 240 plazas de aparcamiento del Victoria Adrados se distribuirán en las tres plantas de sótano

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