La nueva radioterapia intraoperatoria acortará el tratamiento del cáncer de mama

equipo de este servicio está formado por ocho radiofísicos, repartidos en la sección de radioterapia y diagnóstico por imagen, así comocinco técnicos de radioterapia, los residentes de la especialidad y una auxiliar administrativa./MANUEL LAYA
equipo de este servicio está formado por ocho radiofísicos, repartidos en la sección de radioterapia y diagnóstico por imagen, así comocinco técnicos de radioterapia, los residentes de la especialidad y una auxiliar administrativa. / MANUEL LAYA

La implantación de la braquiterapia respiratoria está a la espera del visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

El servicio de Radiofísica y Protección Radiológica del Complejo Asistencial de Salamanca realiza su trabajo en dos áreas asistenciales: la terapia y el diagnóstico. Y como precisa su responsable, Enrique de Sena Espinel, «nuestra presencia está en los servicios que utilizan radiaciones ionizantes», como es en el servicio de Radioterapia (donde el uso de radiaciones tiene fines terapéuticos), y en el de Diagnóstico por Imagen, donde se engloba la Medicina Nuclear, el radiodiagnóstico,«así como cualquier dependencia del hospital que utilice radiaciones».

Cabe destacar que en ambas áreas donde trabajan, los radiofísicos supervisan todo ese equipamiento desde el momento de la compra (antes de su adquisición), «momento en el que tenemos que indicar las especificaciones que tiene que tener, junto a otros especialistas, para que haga lo que los médicos demandan de ese aparato, ya que hay muchas técnicas, equipos y modalidades», detalló De Sena. A la hora de adquirir un equipo sobre todo tienen en cuenta que esa tecnología no se quede obsoleta, «las necesidades del servicio y la compatibilidad». Y una vez que llega el equipo ya adquirido, estos especialistas también comprueban que cumpla con lo que el fabricante dice, «además de fijar el estado inicial, los parámetros y las prestaciones». Y a lo largo de la vida útil de la máquina, los radiofísicos hacen controles de calidad de forma periódica, «para garantizar que el equipo se mantiene y cumple los requisitos». Y cuando la tecnología empieza el uso clínico, además de dichos controles periódicos, Enrique de Sena apunta que también hacen «las planificaciones de todos los pacientes». Esto quiere decir que en el campo de la radioterapia, su especialidad es la encargada de revisar el cálculo de la dosis que ese paciente va a recibir en el tratamiento (tras ser prescrita por su oncólogo radioterápico). «El oncólogo decide si se trata con radioterapia, se le fija una determinada dosis, «y el radiofísico es el que planifica el tratamiento para irradiar, que es el volumen que el médico fija para que sea la dosis adecuada», señala.

El Consejo de Seguridad Nuclear supervisa todo el equipamiento radiológico del hospital

De hecho, el radiofísico es el que tiene que estimar «cómo aplicar las radiciones», por ejemplo, con qué parámetros físicos y geométricos, «para que el tumor que tiene el paciente reciba la dosis que el médico quiere».

En relación al nivel de la tecnología en el ámbito de la radioterapia, Enrique de Sena asegura que no está mal, y entre las últimas novedades destaca una máquina que ya se ha comprado pero que todavía no ha entrado en funcionamiento, en concreto, una braquiterapia respiratoria, «queremos que entre en funcionamiento en este hospital, ya está aquí, y estamos en trámites ante el Consejo de Seguridad Nuclear para que nos lo apruebe, y empezaría a funcionar aquí».

Este radiofísico aclara que está técnica permite hacer radioterapia intraoperatoria, «tiene un tubo de rayos x microscópico, que tiene unos 3 milímetros de diámetro, como un catéter, que permite, fundamentalmente en el tratamiento del cáncer de mama, acortar tiempos en el tratamiento». Como apunta Enrique de Sena, esta técnica se emplea cuando a la paciente se la interviene y se ha retirado el tumor, «en ese acto quirúrgico se va a irradiar el lecho donde estaba el tumor, dentro del quirófano, con unos rayos x de muy baja energía, casi similares a los de una mamografía, un poquito más».

De este modo, resalta el responsable de este servicio, «las medidas de protección radiológica no son tan exigentes, y conseguimos en el mismo acto quirúrgico, además de la intervención del cirujano, el tratamiento de radioterapia».

Enrique de Sena señala que hasta ahora, en Salamanca no existía esta técnica, y de hecho, tan solo hay unos 5 o 6 equipos similares en toda España. Esta adquisición forma parte de la donación que la Fundación Amancio Ortega ha realizado a la Consejería de Sanidad para la renovación de equipos de alta tecnología terapéuticos y de diagnóstico.

Hasta que esta tecnología se ponga en marcha, lo que hacen es que el cirujano retira el tumor, y a continuación, «el paciente venía a radioterapia, y se le da de forma externa, y está en tratamiento durante un mes o mes y medio». Enrique de Sena confirma que en cáncer de mama, según el protocolo que se aplique, porque cada tumor es distinto, «supone acudir entre 15 y 25 días». Asimismo, este especialista deja claro que se aplicará en determinados casos, «no en todos», y el beneficio es ahorrar tiempo y evitar desplazamientos, «porque en el propio acto quirúrgico recibe la radioterapia». En cuanto a las previsiones para su puesta en marcha, todo depende del visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear, «que es quien nos tiene que autorizar, y me ha hablado de unos 3 meses, por el volumen de trabajo que tienen tras las donaciones de Amancio Ortega». Este aparato requiere de una pequeña modificación del quirófano: un mínimo blindaje en un determinado punto, «después empezaríamos con la formación del personal».

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