La noche se llena de almas blancas

A la izquierda, una de las paradas del recorrido, en la que se ve en el centro de las dos mozas de ánimas con su esquila./MARJÉS
A la izquierda, una de las paradas del recorrido, en la que se ve en el centro de las dos mozas de ánimas con su esquila. / MARJÉS

3.500 velas iluminan las calles por donde pasan las mozas de ánimas y el séquito

M. JESÚS GUTIÉRREZ / WORDMOGARRAZ

A las cinco y media de la tarde de ayer, personas mayores de Mogarraz y un buen grupo de niños se afanaban en llenar las calles del municipio, hasta el último rincón y el más escondido, de velas blancas. Hasta 3.500 fueron colocadas en poyos, escaleras, a ras de suelo... y encendidas al caer la noche para iluminar un ritual que desde hace cinco años se ha convertido en una tradición que cada año atrae a numerosos turistas y vecinos de los municipios serranos: la Noche de Almas Blancas.

Como protagonistas, las dos mozas de ánimas -Magdalena Maíllo y Teresa Hernández, como en los últimos años-, y el maestro de ceremonias, el antropólogo e historiador Antonio Cea Gutiérrez, que acompañaba con sus cánticos las retahílas de las mozas de ánimas en cada parada.

La plaza del Solano de Mogarraz acogía a las ocho de la noche a decenas de personas, muchas de ellas vistiendo la típica capa española, entre las que no faltaban miembros de la Corporación municipal con su alcaldesa, Concha Hernández, a la cabeza, para iniciar el recorrido hasta la ermita del Humilladero, donde recogieron a las mozas de ánimas para iniciar la procesión por todo el casco urbano, siguiendo el trayecto del año pasado y eliminando el de las primeras ediciones, que incluían la carretera.

De esta forma se iniciaba un recorrido iluminado por miles de velas blancas y bajo la atenta mirada de los retratos realizados por Florencio Maíllo que desde las fachadas y el pasado seguían el presente que va paso de convertirse en futuro, ya que la Noche de Almas Blancas se consolida edición a edición.

Toque de esquila

Un recorrido, lo más silencioso posible y roto por los toques de esquila que portaban las mozas de ánimas y por sus retahílas: «Todo fiel cristiano, acordémonos de las benditas ánimas del Purgatorio, con un Padre Nuestro y un Ave María por el amor de Dios», decía una de ellas, a lo que los fieles contestaban rezando esas oraciones. A continuación un nuevo toque de esquila y una nueva retahíla: «Recemos otro Padre Nuestro y otro Ave María por aquellos que están en pecado mortal, para que su Majestad Santísima lo saque de este mortal estado», que era seguido por nuevos rezos.

Letanías repetidas en todas las paradas y en todas las calles -mientras las campanas no cesaban de doblar-, que finalizaban con un cántico de Antonio Cea, en el que, entre otras estrofas, entonaba las siguientes frases: «Por las ánimas santas, que están en pena, que el Señor las alivie y la saque de ella».

El recorrido por el casco urbano finalizó en la plaza del Solano, donde miembros de la Asociación Cultural Cateja Teatro, de La Alberca, realizaron una pequeña interpretación teatral acorde a la festividad de ayer, la de Todos los Santos, desde las escaleras de la torre.

Esta actuación dio paso a un nuevo acto, a una degustación en la Plaza Mayor que este año varió respecto a ediciones anteriores, ya que en lugar de la calbochada a la que los asistentes estaban acostumbrados, ésta fue sustituida por un chocolate caliente con bizcochos y aguardiente.

El motivo de este cambio, como explicó la alcaldesa a este periódico, estaba en la sequía y es que la falta de agua ha hecho que este año apenas haya castañas y las que hay son muy malas, por lo que el Ayuntamiento decidió obsequiar a todos los asistentes con una buena chocolatada, para acabar la Noche de Almas Blancas con buen sabor de boca.

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