Los manuscritos de la Guerra Civil

La historiadora Guadalupe Adámez, con el libro ‘Gritos de Papel’. /ANTORAZ
La historiadora Guadalupe Adámez, con el libro ‘Gritos de Papel’. / ANTORAZ

El libro ‘Gritos de papel’ recoge los testimonios de españoles refugiados, malviviendo en campos de internamiento en Francia y en el destierro mexicano

D.B.P. / WORDSALAMANCA

Las historias detrás de la Guerra Civil nunca se agotan. La historiadora Guadalupe Adámez presentó ayer en Salamanca su libro ‘Gritos de papel, las cartas de súplica del exilio español’ en el que recoge 300 manuscritos de exiliados españoles escritos desde refugios en nuestro país durante la Guerra Civil y durante los años de la posguerra desde Francia y México.

Adámez explica que trabaja en un grupo de investigación de la Universidad de Alcalá llamado Seminario Interdisciplinar de Estudios Sobre la Escritura. Uno de sus directores le habló sobre las cartas de los exiliados españoles y, tirando del hilo, la investigación acabó dando como fruto este libro. El ejemplar tiene tres subfondos: los textos escritos en España, los escritos en Francia y los de México. El objetivo del libro era seguir la trayectoria de aquellos españoles y «reconstruir la historia a través de las cartas».

Los contenidos de las cartas «evolucionan totalmente» con los años. Los manuscritos españoles piden ayuda a las autoridades republicanas para encontrar a familiares y pedir direcciones de parientes perdidos. Las cartas francesas están escritas desde campos de internamiento «y piden salir de allí y pasajes para viajar a México o Chile. Son cartas muy ricas y totalmente diferentes. Para ser seleccionados, cuentan su pasado, su pasado sindical, su actuación en la guerra... para que las instituciones republicanas vieran que tenían méritos para embarcar a México». Y en México «saben que no hay vuelta atrás» y «piden ayudas económicas para montar negocios, solicitan puestos de empleo... son peticiones quizá más cotidianas. Y también cambia el lenguaje, en 1937 es más formal y después pasa a ser más combativo, con consignas políticas...»

En las cartas destaca sobre todo «el afán por seguir luchando. En los campos, las ganas de salir. Y en México, de trabajar y vivir dignamente. Son textos de esperanza y lucha. Vienen a decir que estamos derrotamos, pero vamos a continuar».

Entre las historias personales le llamó la atención la de Laurita, una niña gallega que escribió a su padre, exiliado en México, pidiéndole que no vuelva porque en Galicia están muy mal. «El padre usa la carta ante los organismo de ayuda de México para tratar de que saquen a la niña de allí. Hay muchas historias personales detrás en las que muestran sus emociones y cómo se sentían», concluye.

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