La lucha de una madre por traer a sus dos hijos pequeños de Venezuela

Yetsymar Pérez junto a sus dos hijos, Abiezer y David, antes de venir a España.
Yetsymar Pérez junto a sus dos hijos, Abiezer y David, antes de venir a España. / WORD

Yetsymar Pérez llegó a Salamanca el pasado mes de mayo con la intención de trabajar y poder reunirse aquí con su familia

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

David y Abiezer tienen 3 y 5 años. Desde el pasado mes de mayo echan de menos a su madre que viajó a España con la esperanza de trabajar, ahorrar y traer a su familia de Venezuela. La situación del país no es nada fácil para nadie, y como apunta Yetsymar Pérez, para los suyos tampoco, sobre todo, por la escasez de alimentos y medicinas.

Esta joven venezolana, con doble nacionalidad, también española, vive en Salamanca y realiza un llamamiento para poder traer a sus dos pequeños. «No pudimos venir todos juntos por la situación económica del país y solo teníamos dinero para mi pasaje», relata.

Ella pensó que encontraría trabajo enseguida y lograría ahorrar durante unos meses. Pero de momento no ha sido así, y tan solo ha conseguido algo por horas que apenas le permitían sobrevivir aquí y mandar dinero para su familia. «Es difícil mandar dinero a Venezuela, tiene que hacerse a través de contactos», precisa esta joven. En la capital salmantina ha contado con la ayuda de la asociación Cajas Solidarias, desde donde se ha realizado el llamamiento para ayudar a Yetsymar. En Venezuela ella trabajaba como encargada en una tienda y también tiene experiencia en una farmacia, pero las dificultades para acceder a un empleo en Salamanca han sido muchas, porque como precisa, «te piden experiencia en el país, y no vale lo que tengas de fuera». En la actualidad está intentando homologar su título de Bachillerato con el español y así tener más posibilidades en el mercado laboral. En Salamanca también ha contado con la ayuda de Cáritas Diocesana, entre otras organizaciones, y en la actualidad recibe un subsidio de 426 euros como emigrante retornado.

Para traer a sus dos hijos necesita unos 3.000 euros, con los que pagar los billetes de avión, pero mientras no consiga un trabajo no será posible. Yetsymar Pérez vive con la angustia de la situación de su familia allí y relata situaciones como la de la alimentación. «Allí no puedes tener una alimentación variada, es muy caro, si compras pasta o alubias es lo que comerás durante días», lamenta. Por ejemplo, si en su país el salario mínimo son 40 euros, un kilo de harina o pasta ya les cuesta 2 euros, «y no puedes dedicar tu sueldo solo a comida porque hay que pagar también los gastos de la casa».

Los pequeños David y Abiezer viven con padre y abuela pero tienen que sufrir las carencias de miles de venezolanos. «Estoy pendiente de que no enfermen porque no hay antibióticos, no hay manera de conseguirlo, está agotado a nivel nacional», subraya Yetsymar. Al respecto de la situación de su país, esta joven admite que prefiere vivir en otro país, aunque sin base económica o sin nada, «a estar en Venezuela». Allí no pueden permitirse lo de comer tres veces al día, «y en España sí». También relata la inseguridad que se respira en las calles, «donde no puedes salir con el teléfono la cartera por el medio a que te roben». Ella ha abierto una campaña de ayuda en la página web www.gofundme.com.

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