Los jóvenes salmantinos destinan más de la mitad de sus ingresos a pagar su hipoteca

Una joven observa los anuncios de viviendas en el escaparate de una inmobiliaria. /MANUEL LAYA
Una joven observa los anuncios de viviendas en el escaparate de una inmobiliaria. / MANUEL LAYA

El Observatorio de la Emancipación advierte de que «tanto la compra como el alquiler» son «inasequibles» para los jóvenes asalariados de la Comunidad

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

La crisis económica empieza a ser historia, pero sus efectos y sus consecuencias se notarán durante muchos años. A la pérdida de empleo y destrucción de ahorros se suma la desconfianza de los consumidores, que se lo piensan más de dos veces ante de acometer un gran desembolso, como puede ser la compra de un piso o de un coche.

En el caso particular de Salamanca, el mercado tampoco da todas las facilidades posibles. La compraventa de pisos pasó las de Caín durante los peores años de la crisis y aún hoy trata de recuperar la compostura. Uno de los problemas más notables a los que se enfrenta el sector es que el precio de la vivienda libre en nuestra provincia es el más alto de la región: 117.840 euros, según las estimaciones del último Observatorio de la Emancipación, fechado a finales de 2017. Como dato comparativo, en Segovia están por debajo de los 100.000 euros de media y en León, Zamora y Ávila, por debajo incluso de los 90.000. Y pese a todo, son más baratos que hace un año.

El Observatorio de la Emancipación depende del Consejo de la Juventud de España. En su último estudio explica que, aunque la situación de los menores de 30 años en Castilla y León en relación a la vivienda «se encuentra entre las más favorables de España», en cuanto a la relación precios/ingresos, la tasa de emancipación residencial (los jóvenes que dejan la vivienda familiar) sigue bajando. Según el estudio, la región tiene un «grave problema» con la temporalidad en el empleo, que es «una de las mayores» de España, y sus jóvenes asalariados (de 16 a 29 años) tienen menos ingresos medios que los del resto del país.

Un mal puesto

Por otra parte, el estudio reconoce que la situación laboral tiende a mejorar y que la tasa de pobreza es menor. También añade que «el mercado inmobiliario muestra una situación más favorable que en otros territorios del país, permitiendo en el caso de los hogares jóvenes acceder a la vivienda con un esfuerzo en términos de ingresos dentro de límites adecuados, aunque no ocurre así en el caso de las personas jóvenes asalariadas».

Las parejas salmantinas destinan un 28,5% de sus nóminas a abonar las cuotas hipotecarias

La pregunta en este punto es qué se entiende por límites adecuados para un joven asalariado de Castilla y León, y la respuesta es que depende de en qué provincia resida, porque los jóvenes salmantinos son los que más esfuerzo económico han de hacer para sufragar el coste de su residencia. El Observatorio de la Emancipación calcula que un salmantino menor de 30 años que viva solo tendrá que dedicar el 53% de sus ingresos para pagar su préstamo hipotecario. Es, con diferencia, el porcentaje más alto de la Comunidad. La segunda provincia con peor ratio es Valladolid y apenas supera el 47%. La media regional es del 45%, lo que está obviamente muy por debajo de ese 53% de Salamanca.

Si el comprador de la vivienda no es un joven asalariado (usando los términos del Observatorio de la Emancipación), sino una pareja, la situación mejora ligeramente, pero sigue siendo la peor de Castilla y León. Donde una pareja de Ávila invierte un 22,2% de sus ingresos, una de Valladolid un 25,3% o una de Zamora un 23% (por citar a las provincias vecinas), una de Salamanca ha de destinar un 28,5%. De nuevo el peor ratio de la Comunidad y de nuevo lejos de la media regional, que se sitúa en el 24,4%.

Esfuerzo inasequible

El estudio resume y valora estos dígitos. Literalmente, afirma que «en el caso de la opción de compra de vivienda, hay una mejora sustancial para los hogares jóvenes, que deberían dedicar un 9,68% menos de sus ingresos a afrontar el pago de las cuotas hipotecarias, haciendo que el esfuerzo sea del 24,4%, mientras que para una persona joven asalariada en solitario hay un pequeño descenso del 0,79%, que sitúa el esfuerzo que debe hacer en términos de ingresos para poder afrontar la compra de una vivienda en un 45%. De este modo, para una persona joven asalariada en solitario tanto el alquiler como la compra son inasequibles en términos del esfuerzo económico a realizar».

Sin embargo, continúa «para un hogar joven, la ratio de ingresos/precio está dentro de los límites aceptables en el caso de la compra, y cerca de ellos en el caso del alquiler». Con todo, «hay grandes diferencias entre provincias, con Salamanca y Valladolid con los precios más altos y Ávila y Zamora con los más bajos, aunque en relación a los ingresos de las personas jóvenes es León la provincia que muestra una mejor ratio». Dicha ratio está en un sorprendente 39,3%, 14 puntos porcentuales por debajo de Salamanca. Es la única provincia (por fortuna para los jóvenes que deseen abandonar el nido familiar) que no llega al 40%.

Las parejas salmantinas destinan un 28,5% de sus nóminas a abonar las cuotas hipotecarias

En resumen, invertir en una vivienda en Salamanca sigue exigiendo una importante suma de dinero y un esfuerzo considerable para pagar las cuotas, especialmente si el comprador vive solo. El informe sólo analiza la situación de los menores de 30 años.

El estudio del Observatorio de la Emancipación también deja un hueco para la esperanza. De acuerdo a sus cálculos, el mercado de la vivienda para jóvenes en Salamanca es uno de los que más se ha abaratado a lo largo del último año.

Ese 53% de los ingresos era, hace un año, un 54,3%. Y el 28,5% del sueldo de la pareja que se va a pagar la hipoteca era casi un 39%. Soria y Segovia son las únicas dos provincias en las que el precio de las viviendas para jóvenes se ha abaratado más que en Salamanca. Aún tendrían que bajar mucho más (o crecer considerablemente los sueldos incrementarse) para alcanzar la media de Castilla y León, pero al menos es un primer paso para poner las cosas más fáciles a los jóvenes que deseen marcharse de casa.

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