Un joven arquitecto volcado en el limusín

Ángel Cuesta lleva tres años dedicado a esta raza vacuna y repasa las dificultades de gente de su edad para iniciar una explotación

Ángel Cuesta junto a Magdalena, que obtuvo el tercer premio de hembras de 13 a 15 meses./V. Antoraz
Ángel Cuesta junto a Magdalena, que obtuvo el tercer premio de hembras de 13 a 15 meses. / V. Antoraz
EVA CAÑASSalamanca

En apenas tres años que lleva como ganadero de vacuno limusín, Ángel Cuesta, de 29 años ha logrado pasar de cuatro ejemplares iniciales hasta 25 que tendrá a finales de este año. Su ganadería está ubicada en Suances, un municipio de Cantabria y es la segunda vez que acude a Salamaq. El año pasado lo hizo con dos ejemplares y este año con tres, de hecho, vuelve a casa con dos premios, la campeona joven del concurso nacional y un tercer premio en la sección de 13 a 15 meses.

Su juventud y el hecho de partir de cero le convierten en un ejemplo para muchos otros que decidan seguir sus pasos. Arquitecto de profesión, la visita a una finca de ganado de unos familiares le abrió el «gusanillo» por esta raza pura. Comenzó a estudiar sobre ello y a conocer otras ganaderías de Francia,País Vasco, Castilla y León y Cantabria.

«Yo empecé con pocas vacas, con cuatro, y ahora tengo 15 limusinas, y en breve, para finales de año, 25», relata Cuesta.

La raza limusín enseguida le enganchó, «y lo que empezó siendo un hobby, una pasión, ahora es dedicación bastante plena». Pero este camino no ha sido fácil para este joven ya que se ha encontrado con ciertos problemas a la hora de su incorporación: «Hay que poner mucho dinero por delante y tener grandes avales familiares, no valen solo los bancarios, y te metes en un mundo que te puedes hipotecar muchos años y luego es complicado».

Para Ángel Cuesta, otro grave problema es la ocupación de los pastos y el cobro de la PAC. «Hay grandes propietarios que abarcan muchos terrenos y dificultan el acceso a los jóvenes», lamenta. En ocasiones, aunque quieren crecer no hay superficie «porque está ocupada por alguien que ya no ejerce la actividad y cobra las ayudas de la PAC, hay un problema». En cuanto a las ayudas por nueva incorporación, este ganadero asegura que es muy difícil. «Tu tienes que poner dinero primero y luego una vez hecha la inversión, con las facturas correspondientes, te lo devuelven siempre que cumplas el plan de viabilidad a determinados años que hayas presentado, y si en cuatro ejercicios no lo cumples como te han dicho, no te liberan la totalidad de la ayuda», argumenta Cuesta.

En el caso de su Comunidad, Cantabria, la ayuda para los jóvenes que comienzan es de 40.000 euros, y se pregunta:«¿Cómo arrancas una actividad de ganadero de cero con eso?», porque como reconoce, si tienes que poner unas limusinas puras, «en el caso más barato es de 1.800 a 2.000 euros por animal de una edad que vaya a parir en unos meses». A esto se suma la maquinaria, «y si no tienes instalaciones o conseguir hectáreas de pasto y pagar sus rentas, etc.». Ángel Cuesta cree que debería de incrementarse la cuantía de las ayudas para implantarse, así como una manera de distribuir los terrenos, «o revisar las actividades de la gente que lo está cobrando». A sus animales de Salamaq les ha tratado con el mayor de los mismos en cuanto a alimentación y cepillado para el concurso.

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