Interior aísla en la cárcel de Topas a una terrorista yihadista de 21 años

Foto de Fátima Akil distribuida por el Ministerio del Interior.
Foto de Fátima Akil distribuida por el Ministerio del Interior. / WORD

Es la viuda de un fanático combatiente del Daesh, estuvo en Siria y se encuentra ingresada en el módulo de aislamiento del centro penitenciario

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESALAMANCA

Entre los ocho reclusos yihadistas que se encuentran encarcelados en la prisión de Topas, según los últimos datos que aportó el pasado 19 de agosto el subdelegado del Gobierno, Antonio Andrés Laso, justo dos días después del brutal atentado de Barcelona, sobresale, por su juventud y su particular perfil, el nombre de una mujer. Se trata de Fátima Akil Laghmich, de 21 años, que fue detenida el pasado mes de julio en el aeropuerto de Barajas, acusada de pertenecer al Daesh. Con ella viajaba, en un vuelo procedente de Estambul, la también yihadista Asia Ahmed Mohamed. El juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, no titubeó en el momento de decidir su inmediato ingreso en prisión por la pertenencia de ambas al Daesh. Previamente –en diciembre– las autoridades turcas las habían interceptado en Turquía, donde permanecían encarceladas desde entonces.

En el caso de Fátima Akil Laghmich, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias optó por trasladarla a la cárcel salmantina, donde se encuentra ingresada desde julio sometida a un riguroso régimen de aislamiento, al tratarse de una reclusa especialmente peligrosa.

Pese a tener solo 21 años, Fátima Akil Laghmich ya es viuda, dado que era la mujer de otro combatiente del Estado Islámico, Mourad Kadi, que murió en combate cuando peleaba como soldado en las sangrientas filas del Daesh. Cuando fue arrestada, viajaba con su hijo de tres años.

Desde su llegada a Topas, la joven yihadista permanece recluida en el departamento de aislamiento en régimen de prisión preventiva, dado que aún no ha sido sometida a juicio, y se le está aplicando el primer grado por su pertenencia a banda armada. Nacida en Tánger, Fátima tiene pasaporte español y se sabe que tanto ella como su compañera Asia viajaron a Siria. Según el Ministerio del Interior, constituían un peligro para la seguridad nacional y eran «extraordinariamente valiosas para la organización terrorista, especialmente en el entorno español y marroquí».

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