El hospital ya ha dado tratamiento a los 650 casos detectados del virus de hepatitis C

Exterior del hospital Clínico Universitario de Salamanca, donde se trata a estos pacientes. / LAYA

El 98% de los pacientes consigue la curación con unos fármacos que hace dos años costaban 35.000 euros y en la actualidad 7.000

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

El acceso universal a los medicamentos para los afectados de hepatitis C ha supuesto que a día de hoy, en el Complejo Asistencial de Salamanca, ya estén tratados todos los casos detectados en el servicio de Aparato Digestivo, en su sección especializada en el hígado.

Como destaca su responsable, Antonio RodríguezPérez, los resultados que han obtenidos están por encima del 98% de curación tras la terapia farmacológica. En total, habrán tratado a unos 650 pacientes, y los que no están tratados, «es porque no los tenemos detectados aún». Al respecto, este jefe de servicio determina que los que sí tienen controlados «se tratan al día y se están tratando, no hay un paciente identificado que no tenga encauzado el tratamiento».

En la actualidad, como argumenta el doctor Rodríguez Pérez, hay varios antivirales de acción directa. El más conocido fue el Sovaldi, pero después salieron al mercado otros cuatro o cinco:«Se utilizan diferentes tratamientos con igual eficacia, pero más baratos», subraya.

De hecho, según precisa el jefe del servicio de Aparato Digestivo, tratar a un paciente con el virus de hepatitis C hace dos años costaba unos 35.000 euros, y en la actualidad, unos 7.000. Bajo su punto de vista, estos años atrás, «las industrias farmacéuticas han utilizado a las asociaciones de pacientes de una manera descarada, porque las han alarmado». Este médico insiste en que tener un virus de hepatitis C «hay que tratarlo pero no te vas a morir». Como apunta, es una enfermedad lenta, «que produce problemas importantes a la larga, y que se transmite de otras personas». Y este responsable apuesta por su tratamiento, pero en su momento, «si aceptamos el abuso que pretendieron hacer las farmacéuticas, de venderlo a 85.000 euros, arruinamos al país».

Otro volumen importante de población afectada son los internos del centro penitenciario de Topas, «a quienes también se les trata desde el principio». En ese caso, el problema fue en ponerse de acuerdo quién costeaba su coste, si Sacyl o instituciones penitenciarias. Finalmente, en un primer momento fueron los primeros, y más tarde, las prisiones.

El jefe del servicio de Aparato Digestivo cree que con el paso del tiempo, y una vez detectados todos los casos de hepatitis C, «terminará desapareciendo».

Los últimos grados en beneficiarse de los últimos tratamientos del mercado han sido los fijados en los grados F0 y F1 de fibrosis hepática, los demás, ya eran tratados.

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