Homenaje a 143 víctimas inocentes que fueron fusiladas junto al cementerio

Dos de las asistentes al acto depositan un clavel rojo encima de una de las siluetas del memorial ‘Los 143’. /Antoraz
Dos de las asistentes al acto depositan un clavel rojo encima de una de las siluetas del memorial ‘Los 143’. / Antoraz

La Asociación Memoria y Justicia celebra un acto de homenaje en una de las zonas de fusilamiento durante los años 1936 a 1940 en Salamanca

EVA CAÑAS / WORDSalamanca

Casi el mismo número de personas que acudieron ayer a la convocatoria de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia fueron las fusiladas en la tapia del cementerio entre los años 1936 y 1940: 142 hombres y una mujer. Sus nombres, sus edades y sus oficios fueron leídos en voz alta por personas anónimas, representantes políticos y sociales, y en algunos casos por sus familiares: «Mi abuelo, mi padre, mi bisabuelo...», recordaban algunos de estos últimos con las voces entrecortadas por la emoción en un día gris que acompaña a la tristeza del momento.

El memorial de ‘Los 143’ permanecerá para siempre en el lugar donde perdieron su vida y donde quedó marcada para siempre la de sus familias. Un tapia del cementerio de la capital, junto al tanatorio. Tres siluetas en el suelo: de dos hombres y una mujer simbolizan sus muertes tras recibir un disparo. Y en la placa colocada en la pared se puede leer:«1936-1940. Aquí junto a esta tapia fueron asesinados 143 personas por defender la libertad y la democracia. Salamanca, 2017».

El acto JosetxuMorán, vestido con traje oscuro y sombrero negro, realizó una puesta en escena para evocar al público presente lo que se vivió y sintió en aquellos años de guerra civil en Salamanca. «Aquí no hubo batalla de trincheras, pero se cachea a la gente, se saca a los presos hasta lugares de fusilamientos, hay desapariciones y torturas, trabajos forzados...».

De forma contundente recordó que fue un 17 de agosto de 1936 cuando se produjo el primero de los asesinatos en esa tapia del campo santo, donde perdió la vida Telesforo a los 27 años, «el primero de una larga lista, que no se pierda su memoria...», concluía.

El autor del memorial de ‘Los 143’, José Luis Pinto, recordaba que con este gesto se trata de recordar a las 143 personas detenidas, torturadas y asesinadas en esa tapia del cementerio, «en cuyo suelo se sintió el golpe de los cuerpos tras ser fusilados». Asimismo, pedía un recuerdo póstumo en la plaza de Julián Sánchez El Charro, de donde partían los que eran ajusticiados en el cementerio, «allí no hay nada que lo recuerde, y se lo debemos».

Después de la intervención de Pinto, comenzaron a escucharse uno a uno el nombre de las víctimas, su edad y su oficio. Del altavoz se escuchaban los sonidos de disparos y esa música que encoge el alma, de homenaje, de respeto. Jornaleros, ferroviarios, sastres, labradores... gente humilde, con estudios. De entre 21 y 65 años, 142 hombres y una mujer. De la capital, de la provincia, con hijos y nietos que a día de hoy todavía lloran su muerte.

Por cada nombre se depositaba un clavel rojo en una de las tres siluetas del memorial de ‘Los 143’. Algunos no podía evitar las lágrimas, o alzar la voz con mezcla de tristeza y de rabia.

Antes de concluir el acto tomó la palabra la presidenta de la Asociación Memoria yJusticia de Salamanca, Luisa Vicente, quien minutos antes había depositado un clavel rojo por su abuelo. Ella agradecía a los los familiares de las víctimas por el esfuerzo y dolor de volver a recordar una época tan terrible para ellos, «pero hoy creo que hemos cerrado un poquito esa herida abierta hace 80 años».

Esta asociación quiso dejar claro que están en esa tapia «porque no olvidamos, no queremos olvidar y no debemos olvidar para que se cumplan los pilares en los que se basa el movimiento memorialistico al que pertenecemos y que son verdad, justicia y reparación», subrayaba la presidenta. En relación a la verdad, Vicente ha pedido conocer e investigar la autentica realidad de lo sucedido en Salamanca «en un periodo tan negro de la historia de España como fueron la Guerra Civil y la posguerra». De la reparación, reclaman que se declare el 23 de octubre como día de recuerdo y homenaje a las víctimas del franquismo de Salamanca, «que sus nombres sean recogidos e inscritos y que tengan su lugar en la historia, que dejen de ser víctimas de segunda o tercera.

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