El homenaje de tres generaciones

El párroco Jesús García habla a los asistentes al acto de homenaje. / Víctor Antoraz

El hogar-escuela de Pizarrales cierra sus puertas tras 72 años de servicio al barrio

DANIEL BAJOSalmanca

Un centenar de vecinos de Pizarrales y el Barrio Blanco se reunieron ayer para despedirse de un ilustre habitante del barrio: el hogar-escuela Sagrada Familia de las monjas del Amor de Dios, que cierra sus puertas después de 72 años de labor educativa, social y formativa.

El acto de despedida tuvo como protagonista a la madre superiora, Auxiliadora Santiago. Todos los asistentes le agradecieron la labor desempeñada por la congregación a lo largo de estas siete décadas en las que el barrio de Pizarrales ha crecido en torno al hogar-escuela. Tal y como recordaba la religiosa, «casi todos» los vecinos pasaron por la institución, incluyendo abuelos, padres y nietos de las mismas familias.

Salamanca, 1945

La historia del centro comenzó de la mano de seis monjas que «con todo el coraje y el amor hicieron lo que pudieron» para echar una mano a los habitantes de Pizarrales: un barrio de extrarradio de una ciudad de provincias en plena posguerra.

Con estos mimbres, las monjas ayudaron en todo lo que pudieron. Enseñaron a leer y a escribir a muchos vecinos, alimentaron a otros, sanaron a algunos e incluso instruyeron a vecinas en «tareas de labor», en costuras y bordados y hasta en mecanografía. «Así empezaron y así seguimos», explicó.

La religiosa quiso agradecer especialmente la labor de la obra social de la vieja Caja de Ahorros de Salamanca y posterior Caja Duero, ya que «ellos financiaban y nosotras hacíamos». Auxiliadora afirma que «no podíamos pedir más» y recuerda especialmente la entrega del expresidente de Caja Duero, Sebastián Battaner, quien se «empeñó» en que los niños del hogar-escuela pudieran tener regalos propiamente dichos el Día de Reyes. «Los de la Caja decían que el barrio subió con nosotros», comenta.

El acto de ayer reunió a decenas de vecinos en los salones de la parroquia de Jesús Obrero, en Pizarrales. Allí, unos y otros relataron sus historias y anécdotas relacionadas con el hogar-escuela Sagrada Familia y muchos lamentaron que finalmente tenga que cerrar. «Me da pena, y al barrio también», explicó Auxiliadora Santiago. Varios vecinos agradecieron el apoyo de la antigua Caja Duero al hogar y confiaron en que éste pueda reabrir algún día, quizá de mano de otra fundación de tipo social.

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