Los hogares con todos sus miembros en paro aumentaron un 31% desde 2011

Transeúntes por una calle del centro de la ciudad.
Transeúntes por una calle del centro de la ciudad. / WORD

Las últimas estimaciones del Gobierno contabilizan 10.900 familias cuando hace un lustro eran 8.300

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESALAMANCA

La proliferación de extensos estudios y pormenorizados informes estadísticos, confeccionados por los economistas sobre los brotes verdes que están aflorando en el tejido de la economía española en los últimos años, han desembocado en una cascada de acalorados debates y apasionantes rifirrafes dialécticos. Las confederaciones empresariales y el movimiento sindical también han irrumpido en la arena mediática para verter sus puntos de vista y enriquecer o negar, según los casos, los fríos datos estadísticos que maneja el Gobierno para dibujar un panorama de recuperación de la, hasta hace unos años, enfermiza economía española.

Uno de los indicadores más sensibles sobre el estado de salud del conjunto económico del país se centra, lógicamente, en el porcentaje de personas desempleadas que soporta el azote del paro. Y dentro de este universo aparece una realidad especialmente sangrante, que es una palpable manifestación de las vicisitudes que atraviesa la economía doméstica, como es el caso de aquellos hogares españoles que se caracterizan por tener a todos sus miembros en disposición de trabajar, es decir, componentes de la población activa, pero que están en la situación legal de desempleo.

Los últimos datos oficiales que ha aportado el Gobierno del Partido Popular en relación a la particular tesitura de la provincia salmantina desdicen y contradicen las tablas estadísticas que proclaman una clara recuperación del mercado laboral. En el caso específico de Salamanca, esta esperanzadora tendencia queda especialmente en entredicho, no tanto por los datos de las fuerzas políticas de la oposición o las siglas del movimiento sindical, sino por la recopilación de cifras que esgrime el propio Gobierno.

Las penurias de la economía salmantina se recogen en una reciente respuesta parlamentaria

El parlamentario del Partido Popular por la provincia de Salamanca, José Antonio Bermúdez de Castro, formuló meses atrás diferentes preguntas sobre el estado de la economía salmantina en el Congreso. En una de sus interpelaciones parlamentarias, solicitaba información y datos concretos al Gobierno sobre la evolución del número de hogares salmantinos que han tenido a todos sus miembros en la situación de paro a lo largo del último lustro, concretamente en el periodo comprendido entre los años 2011 y 2016. También quería saber cuántos hogares soportaron esta dura problemática económica y vital durante los doce meses de la pasada anualidad.

Varapalo

La respuesta del Gobierno, que está fechada el pasado 8 de junio en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, constituye un auténtico varapalo para todos los que sostienen que la economía salmantina ha mejorado, en términos globales, durante el último lustro, al menos en este apartado específico. No en vano, en el año 2011 el Gobierno tenía contabilizados en Salamanca un total de 8.300 hogares, con alguno de sus miembros dentro de la franja poblacional de la población activa, sin que nadie tuviera empleo en los mismos.

Lamentablemente, esta alarmante cifra ha empeorado con el paso de los años. No en vano, 2016 se cerró con, nada más y nada menos, que 10.900 hogares salmantinos con todos sus miembros sin trabajo. Una sencilla operación aritmética con la calculadora permite determinar que este tipo de núcleos familiares creció con un sustancial y temible 31% a lo largo de los ejercicios 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016, que conforman el objeto de la pregunta y la posterior respuesta en la Cámara Baja.

Con todo, estos números, que retratan un lustro nada halagüeño y un tanto sombrío en este bloque poblacional, son objeto de matizaciones por el propio Gobierno, que en su contestación puntualiza, refiriéndose a la fuentes consultadas, al recordar que «la Encuesta de Población Activa (EPA) es una investigación continua y de periodicidad trimestral dirigida a las familias, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE)». En este sentido, «su finalidad principal es obtener datos de la fuerza de trabajo y de sus diversas categorías (ocupados, parados), así como de la población ajena al mercado laboral (inactivos)».

En relación a la radiografía extraída del mercado laboral salmantino, la muestra inicial que utilizó el INE consistió en «76.000 familias al trimestre, quedando reducida en la práctica a aproximadamente 63.000 familias, entrevistadas de manera efectiva, que equivalen a unas 163.000 personas».

El contrapunto positivo fueron los 9.000 contratos indefinidos firmados en 2016

Como contrapunto, hay otros indicadores laborales que sí invitan al optimismo y permiten otear un horizonte más ilusionante en el conjunto provincial. Precisamente, en otra respuesta parlamentaria del Gobierno a José Antonio Bermúdez de Castro en el Congreso de los Diputados, se indicaba que desde enero de 2012 hasta diciembre de 2016 se efectuaron casi 40.000 nuevos contratos indefinidos en la provincia de Salamanca. En concreto, el dato oficial del Gobierno señala, exactamente, 39.852 contratos.

El análisis pormenorizado del último lustro –en la réplica del Gobierno no se hace ninguna referencia a la actual anualidad– indicaba que el mejor año del citado periodo fue 2012, cuando se firmaron 9.194 contratos indefinidos, pese a que la crisis económica seguía muy presente y sus secuelas no dejaban de hostigar al tejido laboral de la provincia salmantina.

Oscilaciones

La recuperación experimentada a lo largo del año 2012 se vio frenada de una forma muy llamativa en 2103, cuando el ritmo de creación de nuevos contratos fijos comenzó a decrecer considerablemente, firmándose solo 6.574 en el ámbito de las diferentes empresas que operan en Salamanca.

Frente a la decepcionante evolución que retrató lo acontecido, desde el punto de vista de la contratación indefinida, en 2013, el año siguiente se detectó una sustancial recuperación, contabilizándose 7.226 nuevos contratos con este perfil. En parecidos términos osciló 2015, cuando se consiguieron 7.825 nuevos contratos de duración ilimitada en el conjunto del territorio provincial.

Por su parte, la anualidad 2016 se resumió con una tendencia claramente más gratificante al incorporarse otros 9.032 contratos indefinidos, lo que supuso aproximarse a los niveles del año 2012, cuando se sellaron 9.195 contratos indefinidos, es decir, solo faltaron 163 contratos para igualar los guarismos de hace un lustro. Comparando con el panorama laboral de 2015, hubo una subida del 15%. Es decir, el balance del último lustro, al menos en el ámbito de la contratación indefinida, sí es positivo.

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