«Me hice lectora por un trabajo sobre Machado, esa fue la puerta de entrada»

La autora, María José Ramos. /WORD
La autora, María José Ramos. / WORD
FUENTEGUINALDO

Ha publicado ‘Ya estamos solos mi corazón y el mar’, un homenaje a Antonio Machado y a toda esa gente que le ayudó en el exilio

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOFUENTEGUINALDO

María José Ramos recuerda que descubrió a Antonio Machado con tan solo nueve años gracias a un trabajo del colegio que la obligó a investigar en la biblioteca municipal sobre la figura de este autor, a partir de ese instante, «me hice lectora, esa fue la puerta de entrada» y sobre todo, conoció a su primer poeta. «Dentro de los poetas es el que más me gustó por su poesía y por su persona, como ser humano siempre me he sentido muy unida a él».

Pero su interés por Machado no quedó ahí, independientemente de ir avanzando cada vez más con el personaje, «con 17 años hice mi primer viaje a Collioure (Francia) con un club de jubilados para ver su tumba». Es verdad que «con esa edad no tenía tanto conocimiento de la guerra pero luego me ha interesado mucho; la guerra civil, los intelectuales y Machado especialmente».

Su último paso dentro de su historia con el poeta es la publicación ‘Ya estamos solos mi corazón y el mar. Ala memoria de Antonio Machado’, un libro en el que a través de 11 cuentos se acerca a la figura del genial escritor.

El primero de los cuentos surgió de su visita al Hotel Majestic donde tuvo la ocasión de ver la habitación en la que se alojó. «Me imaginaba su llegada allí, cómo estaría de preocupado y sin tener tampoco mucha conciencia hice el primer cuento que luego ha sido el cuarto del libro». El personaje que aparece reflejado en la figura de Damiana, la doncella del establecimiento que atiende al poeta, pone de manifiesto cómo le impresiona tratar al autor y «es un homenaje a mi abuela, a la que le gustaba mucho la poesía».

El resto de los cuentos han ido surgiendo «hacia atrás y hacia adelante y los dos de Madrid son los últimos que hice, pero pensé en trabajar más en profundidad los tres años de la guerra».

María José Ramos se dedica profesionalmente a la docencia pero explica que «siempre me ha gustado escribir, de hecho quise ser periodista pero al final hice Filología y esa parte creativa no se ve nada, era algo que tenía pendiente y hace cinco años comencé a estudiar en el Ateneo en Barcelona».

Éste es su primer trabajo publicado y aunque en un principio barajó otra serie de temas, «ninguno me cuajaba para una cosa más extensa».

Precisamente, han sido sus propios alumnos los que se han tomado «con mucha ilusión» el proyecto de su tutora. «Se enteraron muy al final, tengo mi punto tímido», manifiesta, «les sorprendió y fue un compañero el que se lo contó en el patio y luego me preguntaron». Pero sobre todo ha intentado transmitirles esa idea de que los sueños se cumplen. «Cuando era como vosotros, le dije, quería ser escritora y aunque la vida me ha ido poniendo otras cosas y soy muy feliz siendo profesora, tenía ese sueño como apartado y lo he cumplido ahora».

Algunos de sus alumnos y ex alumnos han sido los primeros en acudir a sus presentaciones que, por cierto, de diciembre a esta parte han sido bastantes. «Todo ha sido como un regalo, la primera la hice en Barcelona por proximidad en una librería pequeña y se llenó, fue una sorpresa, esperaba poco».

Su parte didáctica también aparece, «tenía este proyecto y me apetecía compartir la historia de Machado pero de una manera un poco fácil, si lo haces literario entra mejor».

Después comenzaron a llegar las llamadas de los representantes de los ayuntamientos que querían contar con ella para la presentación del libro y «estoy recibiendo con mucha alegría, sobre todo, que la gente te cuenta cosas de sus abuelos, de sus padres en el exilio».

Entre los lugares que ha visitado se encuentran varias Ciudades Machadianas, una red que reúne a localidades que tienen que ver con Machado. Rocafort, donde permaneció durante más de una año en la época de la guerra, o Baeza, donde estuvo de profesor cinco años.

Asume que «quizás sí me han quedado cosas por contar», pero una vez que acabe con este ciclo de Machado «me apetece otro proyecto diferente», aunque cada trabajo requiere «tiempo para investigar, documentarte mucho».

Precisamente tiempo es lo que le falta ahora mismo, «echo de menos escribir, estoy muy descentrada» y hoy mismo, por ejemplo, estará presentando el trabajo en Soria. «Tienes que retocar las presentaciones, buscar alguna otra foto, algo audiovisual y como todos estos meses he tenido alguna cosa, siempre tengo que estar preparando».

El Día del Libro estará en Barcelona, un día antes en su localidad natal, Cornellá, y a la vista ciudades como Segovia e incluso se baraja Madrid o Sevilla.

«Son muchas cosas a las que no estoy acostumbrada, que me piden mucho tiempo del que tengo libre y que se lo quito a escribir», asume, «echo de menos la tranquilidad, me gusta más estar investigando y tomando notas y aunque los eventos no es lo que más me apasiona, lo vivo con mucha alegría y no digo que no a nada, pues también cómo la gente vive la historia me parece muy sorprendente, cómo crean afectos con ciertos personajes que se han ido transformado.»

Por último, concluye apuntando que «el libro es un homenaje a Machado pero también a todas esas personas que le ayudaron cuando salió al exilio, gente desconocida que no tenían ni idea de quien era y que a pesar de la propaganda contraria le ayudaron».

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