«A nuestros familiares los tratan de una forma muy deshumanizada»

Entrada de la residencia asistida de la Diputación provincial, con 123 usuarios en la actualidad. / LAYA

Los responsables de algunos usuarios de la residencia provincial relatan varias quejas

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

«No se puede tratar a una persona como si de un bulto se tratase, todos merecen vivir con dignidad». Advierte uno de los familiares de un usuario de la residencia asistida de la Diputación Provincial de Salamanca, que se ha sumado a otros tantos para manifestar su disconformidad en relación al trato que están recibiendo sus seres queridos.

En este caso, aportan su testimonio cuatro de ellos, que prefieren no dar su nombre por miedo a que la situación se empeore y que lo puedan «pagar» sus propios familiares. Pero el relato de lo que han vivido y viven allí deja claro que en ocasiones se vulneran los derechos humanos. Porque como ellos mismos dicen, aunque una persona haya perdido sus facultades mentales, requiere «de un mínimo de dignidad y respeto».

Todos ellos tienen una larga lista de situaciones en las que han sido testigos de un trato «deshumanizado», aunque también dejan claro que no toda la plantilla al completo es culpable de esta situación, «siempre hay excepciones, aunque sean las que menos», lamentan.

Los familiares piden que se vele por la dignidad de todos los usuarios

Ellos consideran que no es ético la forma y los cuidados que reciben en muchos casos. Por ejemplo, no se suele tratar en función de las necesidades y el estado de cada uno: «Todos visten con el mismo camisón, les ponen el pañal de día (los asistidos) de la misma manera, en muchas ocasiones con sus partes íntimas al aire o el mismo peinado», relatan. El trato es calificado como de «despersonalizado» y «deshumanizado». La ropa que visten se pone por encima del camisón con el que luego dormirán, y los cambios de pañales tienen un horario, y en el caso de que hagan sus necesidades antes, «o se quedan con ellas encima, o si les cambian, muchas veces les encaman directamente antes de tiempo». Ese retraso en el cambio de pañal les supone, como aseguran los afectados, infecciones de orina y úlceras, entre otros problemas de salud.

Estos familiares son conscientes de que hay que seguir ciertos protocolos y normas, pero en ocasiones, «el trato va más allá, que son personas, estés mejor o peor físicamente».

También se quejan de que apenas les cambian de posición, «les aparcan directamente en las salas», y que las críticas hacia el personal no siempre son bien recibidas. De hecho, aunque algunos usuarios podrían hacer sus necesidades en el baño, «directamente les ponen el pañal», y así, como denuncian, pierden la poca autonomía que les queda.

Bajo su punto de vista, aunque muchas de estas personas sufran enfermedades degenerativas y demencias, de lo que se trata en una residencia es mantener el mayor tiempo posible su autonomía, y estimularla, pero argumentan que en este centro de la Diputación Provincial «se hace justo lo contrario», y su sensación es que hacen lo menos posible para que estén activos. «Piensan en su comodidad, y cuanto menos trabajo les den mejor», critican varios de estos familiares. Una de las circunstancias de esta residencia asistencial es que de los 123 residentes, la mayoría son asistidos, y tan solo unos 35/40 son válidos, tanto de la capital como de la provincia, ya desde hace unos años se abrió a usuarios que también eran de la ciudad y no solo de los pueblos.

Los pasillos de las habitaciones deberían de tener aire acondicionado

Asimismo, aseguran que aquellos usuarios que no tienen familia están más «arrinconados» en sus habitaciones, y apenas se les mueve a otras partes de la residencia. Muchas veces, ante las quejas que manifiestan, la única respuesta que reciben de sus responsables es que pueden irse a otra residencia, «que ahí tenemos la puerta». Pero para estos familiares, la solución no es que sus mayores se vayan de allí sino que cambien las cosas, «y puedan vivir sus últimos años con dignidad».

Un cambio de planta

Hace unos años, el servicio residencial también se encontraba en la planta baja del edificio, pero tras una reforma fueron trasladados a la primera planta, y su ubicación anterior se ha destinado a oficinas: “No es lógico el cambio porque en la planta baja tenían más accesibilidad y los patios a su alcance”, lamentan.

Por otra parte, tan solo disponen de aire acondicionado en las salas de estar, y la temperatura que alcanzan las habitaciones en verano «es insoportable», argumentan.

Al menos reclaman que el aire acondicionado llegue a los pasillos, «para que se mantenga una temperatura estable donde duermen». En resumen, quieren dejar claro que defienden los intereses de sus familiares, sobre todo de aquellos que no tienen facultades para hacerlo por sí mismos, «y que les traten con dignidad y respeto», y que se haga extensible a todos los que allí viven. '

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