Las exportaciones de las empresas salmantinas caen un 20% respecto a 2016

Las exportaciones de las empresas salmantinas caen un 20% respecto a 2016

La fábrica de Juzbado, la industria chacinera y los productos farmacéuticos sostienen un semestre más la economía de Salamanca

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

La base de datos de comercio exterior ha dado un pequeño disgusto a la economía salmantina: las empresas salmantinas exportaron durante el primer semestre del año un 20% menos que en el mismo periodo de tiempo de 2016.

La base de datos de comercio exterior está elaborada con la información aportada por las cámaras de comercio de toda España y por la Agencia Tributaria. Dicha base permite saber qué exporta y qué importa cada provincia, a qué países del mundo, por cuánto valor y cómo ha evolucionado esa relación comercial a lo largo de los años. Sus responsables la califican como «fuente de información imprescindible para cualquier empresa que desea abrirse camino en el comercio internacional».

La última actualización de la base de datos permite comparar los resultados del primer semestre de 2017 con los del primer semestre de 2016. De acuerdo a ésta, las empresas salmantinas han pasado de vender bienes en el extranjero por valor de 415 millones de euros a ‘sólo’ 331 millones. En dinero contante y sonante, 84 millones de euros menos en exportaciones.

Los tres ejes

Las exportaciones de las empresas salmantinas giran tradicionalmente en torno a tres ejes. Uno es la industria cárnica, concentrada sobre todo en Guijuelo, donde a lo largo de los años han surgido y se han asentados numerosas empresas dedicadas al cebo, sacrificio, curación y venta de productos chacineros. Éstos siempre han tenido buen cartel y son uno de los puntales de las exportaciones locales.

El segundo eje está un poco más al oeste de la provincia. Se trata de la fábrica de combustible nuclear de Enusa en Juzbado. Dicha fábrica «tiene una capacidad máxima de producción anual de unas 500 toneladas de uranio de acuerdo con las Autorizaciones de Explotación y de Fabricación vigentes», según recoge su web.

El saldo comercial sigue siendo positivo, pero ha descendido de forma considerable

Estos dos productos (equipos nucleares y carne y despojos comestibles) fueron los más vendidos en los seis primeros meses de 2017, por un valor total de 162 millones de euros. Completan el podio los bienes farmacéuticos, que aportaron 48,5 millones de euros a la provincia salmantina.

Las instituciones públicas y las administraciones deben ser conscientes de que las exportaciones locales dependen básicamente de estos tres productos y de que sin ellos Salamanca tendría una balanza comercial negativa. Si la provincia sale ganando en el juego exportaciones/importaciones es porque tiene industrias chacineras, una fábrica de elementos combustibles nucleares y empresas farmacéuticas. Son la base de todo.

Los destinos preferidos de los productos salmantinos no son ninguna novedad. De nuevo Francia, Portugal y los Países Bajos acapararon la mayoría de las exportaciones de la provincia. Portugal fue el país con el que más negocios se cerraron, pero los franceses fueron mucho más lucrativos.

Importaciones y saldo

La base de comercio exterior también recopila qué compró cada provicia y a quién. Salamanca importó bienes por valor de 287 millones de euros. La mayor cuantía (78,6 millones) se la llevaron los productos químicos inorgánicos.

El saldo comercial se obtiene al restar la cuantía de las importaciones a la de las exportaciones. La provincia vendió mucho menos en el primer semestre de 2017 que en el de 2016, pero su balance comercial sigue siendo positivo y asciende a 44 millones de euros.

Esa es la parte buena. La mala es que el saldo comercial del primer semestre de 2017 (los citados 44 millones) es considerablemente inferior al de 2016, que llegó a 103 millones. El saldo comercial de la provincia cayó un 57% en un año.

Las importaciones salmantinas llegaron sobre todo desde Reino Unido, Países Bajos y Portugal. China es el país con el que más negocios se hacen, pero las adquisiciones más gravosas fueron las británicas.

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