La excompañera carcelaria y azote televisivo de Isabel Pantoja acaba en la prisión de Topas

Raquel Martínez, en una de sus habituales comparecencias en los platós televisivos. / Telecinco

Raquel Martínez, confinada en el módulo de aislamiento, se paseó por los platós televisivos para denunciar el presunto trato de favor hacia la tonadillera

Jueves, 7 diciembre 2017, 11:53

Los ecos del supuesto trato de favor que recibió Isabel Pantoja durante su estancia carcelaria en la prisión de Alcalá de Guadaira, que fueron aireados en los platós televisivos por Raquel Martínez, una reclusa que compartió cárcel con la controvertida tonadillera, están resonando en el módulo de mujeres del centro penitenciario de Topas. Precisamente, en dicho módulo permanece confinada Raquel Martínez, que está sometida a un riguroso aislamiento, un régimen carcelario que es aplicado por Instituciones Penitenciarios a presos de especial peligrosidad, como ha quedado palpable, en el caso de la cárcel salmantina, con las reclusas yihadistas que han estado confinadas en sus estancias.En el caso de Raquel Martínez, no han trascendido los motivos por los que está durmiendo a la sombra actualmente en la prisión salmantina.

Raquel Martínez se paseó por los platós televisivos de Telecinco sacando a relucir los trapos sucios del periplo carcelario de Isabel Pantoja, quien ingresó el 21 de noviembre de 2014 en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaira, al estar condenada a dos años de reclusión por un delito de blanqueo de capitales.

Las perlas televisivas con las que Raquel saboreó las mieles de la popularidad incluyeron comentarios de lo más variopinto. Proclamó ante la audiencia que la viuda de Paquirri disfrutaba de una celda en solitario sin tener que compartirla con ninguna otra reclusa, que «podía lavar la ropa toda las veces que quería» y que podía comer sola en su habitáculo.

Durante sus explosivas y mediáticas irrupciones en el programa ’Un tiempo nuevo’ de Telecinco,Raquel Martínez, que ya había quedado entonces en libertad tras su paso por la prisión de Alcalá de Guadaira, se prodigó con todo tipo de críticas descripciones y ácidos chascarrillos sobre el presunto favoritismo hacia la cantante por parte de los responsables penitenciarios. «Yo para ver a la directora tenía que hacer una solicitud y ella hablaba con la directora sin ningún tipo de problemas», comentó Raquel Martínez ante la insistencia periodística. Aseveraciones del estilo como que Pantoja «cuando quería algo del economato, se lo decía a la funcionaria para que fuera y se lo trajera», fueron algunas de las remuneradas diatribas con las que acarició su particular minuto de gloria en la pequeña pantalla.

Isabel Pantoja fue condenada por el juez por contribuir a enmascarar el dinero ilícito de su entonces pareja, Julián Muñoz, cuando éste era alcalde de Marbella. Pero, desde el principio y a lo largo del juicio, que se prolongó durante varios meses, la cantante mantuvo su inocencia, asegurando que era ella la que mantenía económicamente al que fuera regidor de la localidad malagueña.

Durante su permanencia en la cárcel sevillana, participó en diferentes talleres ocupacionales ajustados a su perfil. Tras poco más de un año en la prisión, la cantante logró el tercer grado, concedido por la Sección Segunda de la Audiencia de Málaga, la misma que la juzgó y condenó, una decisión en la que fue esencial el que la tonadillera hubiera asumido la responsabilidad del delito cometido.

Pantoja retomó sus galas y conciertos tras su traumática singladura carcelaria, arropada siempre por sus incondicionales fans. En cambio, su excompañera Raquel Martínez vuelve a estar rodeada de rejas carcelarias, en este caso en Topas.

Secciones
Servicios