La enfermedad silenciosa que llena de quistes el riñón

Samuel Ferrero, junto al presidente de Alcer Salamanca, Carmelo Martín./Manuel Laya
Samuel Ferrero, junto al presidente de Alcer Salamanca, Carmelo Martín. / Manuel Laya

Samuel Ferrero, de 36 años, es afectado de poliquistosis desde los 22, cuando se lo detectaron al tener la tensión alta

EVA CAÑAS / WORDSalamanca

La poliquistosis es la enfermedad renal que centrará las jornadas provinciales que organiza cada año la asociación Alcer. En esta ocasión, se celebrarán mañana a partir de las 10:00 horas en la sede del Colegio Oficial de Médicos de Salamanca, en la calle Bientocadas.

¿Y qué es la poliquistosis? Nadie mejor que un afectado para dar a conocer esta enfermedad renal con origen genético. Samuel Ferrero Pascual, de 36 años, la padece, al igual que su madre. En su casa son tres hermanos y el único que tiene esta patología es él. La tasa de transmisión de madre a hijo es del 50%.

A través de esta jornada se quiere dar a conocer una patología poco frecuente, que afecta a un 8% de los enfermos renales. A Samuel le detectaron la poliquistosis al ir a donar sangre, «donde te miden la tensión y vieron que la tenía alta». Y como su madre tiene antecedentes de esta enfermedad y una de las señales de alarma es esa, no dudaron en derivarle al nefrólogo. En ese momento tenía 22 años, y al hacerle una ecografía vieron que tenían algún quiste en el riñón.

«Es una enfermedad silenciosa, se empiezan a formar quistes en el riñón y en el hígado, van creciendo y terminan oprimiendo el riñón y deja de funcionar», relata, aunque Samuel está en una fase inicial y no tiene afectación del órgano pese a la existencia de quistes, alguno de ellos de hasta ocho centímetros. Con el paso de los años van creciendo más. «Ahora mis análisis están perfectos, y para la tensión alta me medico y cuido mi estilo de vida», preciosa este joven.

Al recibir el diagnóstico se desanimó pero también reconoce que la evolución de la enfermedad es lenta, «y se va controlando». En lo que más pone empeño es en cuidar su tensión, a través de una buena dieta y el deporte. Cada año se hace una nueva analítica y cada dos, una ecografía en el nefrólogo para evaluar los quistes del riñón.

En el caso de su madre, no necesitó de diálisis hasta pasados los 60 años, por lo que Samuel es consciente de que este proceso no debe de condicionarle su vida en la actualidad porque como argumenta, «no me considero enfermo, hago vida normal, lo único, que tengo que cuidarme un poco más».

Otro aspecto que conoce que es que tiene un 40% de probabilidades de transmitir la enfermedad a sus descendientes. De cara al futuro, su deseo es que ojalá gracias a la investigación se diera con una cura definitiva de la enfermedad. De momento, los afectados con la patología más avanzado pueden recibir un medicamento que frena la poliquistosis, y con ello, la entrada a diálisis.

En las jornadas de mañana participarán dos especialistas del servicio de Nefrología del hospital, en concreto, Miguel Sánchez- Jáuregui y Víctor Sagredo.

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