Los empresarios apelan al diálogo en una ciudad «sin coches y sin gente»

Marga Hernández, María Montero, Gonzalo González y Amelia Sánchez Abarca, ayer en la Plaza. /S.G.
Marga Hernández, María Montero, Gonzalo González y Amelia Sánchez Abarca, ayer en la Plaza. / S.G.
CIUDAD RODRIGO

Insisten en que las restricciones estivales al tráfico en el recinto histórico derivan en una merma en las ventas

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

La historia se repite año tras año pero no por eso pierde actualidad. Las restricciones en el tráfico dentro del recinto amurallado de Ciudad Rodrigo y de manera más concreta, la prohibición de girar tanto a izquierda como a derecha en la Plaza durante el periodo estival, han elevado una vez más las quejas de los comerciantes que este año, incluso, recogieron firmas y se movilizaron para pedir un retraso en la aplicación de la medida hasta el 14 de julio, es decir, de 15 días. Desde el pasado sábado la norma es de aplicación y según Gonzalo González, gerente de Ferretería Sertorio, «inmediatamente notas un corte de público y el habitual, el de la comarca, desaparece». Achaca esa circunstancia a la «falta de movilidad» y explica que «los clientes se quejan de que no saben dónde aparcar, es muy difícil subir a la ciudad y desconocen los aparcamientos y eso que siempre intentamos dirigirlos hacia la plaza del Castillo pero falta información».

El negocio de Amelia Sánchez Abarca, una farmacia, se podría decir que tiene muchos más matices pues en momentos muy puntuales, es verdad, las guardias han coincidido con cortes desde la zona de Cerralbo. «Han sido ocasiones muy puntuales en las que entendemos que hay que cortar pero nos hemos encontrado con gente que ha llegado andando con un esguince desde la zona de la óptica y ha tenido que volver». Pero el día a día se complica mucho desde el momento que los coches no pueden aparcar, «a diario te encuentras con señoras que vienen a por pañales por incontinencia o a hacerse los análisis porque también tenemos laboratorio clínico y nosotros mismos les decimos que no dejen el coche que nosotros se lo acercamos; otra gente que te pide que corras, que le cueles o que directamente no viene porque le supone un trastorno».

En este sentido, Gonzalo González recuerda que «nosotros mismos, en nuestros negocios, tenemos muchos problemas para cargar». Va más allá, «hay ocasiones en las que se retrasa un día la llegada de pedidos porque se acercan más tarde de las once y ya no se puede descargar».

María Montero, propietaria de Calzados Montero, expone su caso concreto, y es que «durante dos meses nosotros nos encontramos con que no puede pasar ni un coche por la puerta de nuestro negocio y eso también implica un descenso en las ventas por mucho que te esmeres en poner los escaparates muy bonitos». Su teoría es que «en Ciudad Rodrigo la gente no va caminando a los sitios y hay que cambiar esa conciencia pero a día de hoy, la ciudad se muere».

Marga Hernández, propietaria de Perfumería Luna Roja, asume que «el tema de la circulación es un lastre brutal con el que llevamos años y años y se debe conciliar todo: turismo, hostelería, comercio, vecinos; en el aire está un plan de reordenación desde hace dos años».

Amelia Sánchez Abarca muestra ese mismo pesar: «Todos los años se repite lo mismo y a pesar de que hemos recabado apoyos, empezamos antes con propuestas o firmas y no nos ha servido ni una manifestación porque han hecho oídos sordos».

Esas firmas a las que hace referencia Amelia fueron un centenar y en ese registro se contabilizan tanto comercios como hostelería o, en su caso concreto, un establecimiento sanitario. Quizás, en esta ocasión llama la atención la unión que se vio en la concentración que se programó hace 15 días y es que, según María Montero, se debe a que «a la gente la tocas el bolsillo y esto deriva en que si nuestras cajas merman, habrá menos empleos y hay quien tenga que cerrar». Esta empresaria reclama «diálogo, que no lo ha habido» y, por ejemplo, «que se piense en las personas que viven dentro de murallas, que algo tendrán que decir».

Gonzalo González apela a «conocer la realidad» ya que entiende que «la gente quiere coche y se intenta vivir del turismo, la ciudad se presta mucho al turismo pero a día de hoy, no vivimos del turismo». Su petición es la de abrir un debate, «saber qué puntos hay que hacer peatonales porque a todos nos encanta una ciudad bonita, paseable, pero la realidad es que no viene ese volumen de gente y acabamos en una zona muerta».

Por último, María Montero manifiesta que «los negocios estamos aportando mucho a la ciudad y no se nos está agradeciendo en absoluto porque los edificios los mantienen los vecinos y los negocios y si la gente se va, la ciudad envejece más todavía». Adelanta que «no nos vamos a quedar de brazos cruzados y desde luego, vamos a proponer cosas al Ayuntamiento»

Hernández va más allá y apuesta por medidas de apoyo al comercio y a la hostelería, «nunca se ha hecho nada y a lo mejor, también se tenían que reunir con los propietarios de locales y ver posibilidades a unos alquileres impresionantes».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos