Los embalses sufren la sequía y tan sólo están llenos al 40% de su capacidad

Una de las presas de la provincia desembalsa agua. /WORD
Una de las presas de la provincia desembalsa agua. / WORD

La Aemet confirma que no llovió ni un solo día de septiembre ni tampoco en lo que va de octubre

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

Hace más de un mes que no llueve en Salamanca. Pasó el verano, llevamos casi tres semanas de otoño y la lluvia brilla por su ausencia. Las temperaturas no dan tregua y, si no fuese porque el calendario dice lo contrario, cualquiera podría pensar que estamos a finales de mayo.

La Agencia Estatal de Meteorología y la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD)han plasmado en dígitos la sequía que padece no sólo Salamanca, sino gran parte del interior peninsular.

Uno de los efectos más claros de esta falta de lluvias es el descenso evidente en las reservas hídricas de los embalses salmantinos. Las tres presas que gestiona la CHD (Santa Teresa, Irueña y Águeda) acumulan 251 hectómetros cúbicos de agua, frente a los 293 de hace un año y lejos de los 628 que podrían acumular si estuviesen completamente llenos. El dato es aún más grave si se compara con la media de los últimos diez años (279,5 hectómetros).

Traducido en porcentajes, los tres embalses están llenos al 40%. Hace un año estaban al 46,8% y la media de esta década se sitúa en el 44,5%.

La provincia de Salamanca tiene otros cuatro embalses, aunque no están gestionados por la CHD. Se trata de las presas de La Almendra, Aldeadávila y Saucelle, en Las Arribes del Duero y llenas al 40,8%, 90,6% y 95,1% respectivamente; y de Navamuño, en Béjar, gestionada por la Confederación del Tajo. Esta última está también al 40% de su capacidad.

Falta de lluvias

Más allá de las medidas cotidianas que todos podemos tomar para no despilfarrar agua (duchas en vez de baños, programas de lavado cortos, llenar las lavadoras antes de usarlas, etc.), la solución pasaría porque el otoño volviera a ser lo que fue y regresasen las precipitaciones, tan necesarias para el campo, el consumo humano y hasta la limpieza del aire.

Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología constatan que las lluvias otoñales aún tardarán en dejarse ver. Según dicha agencia, septiembre fue un mes «extremadamente seco» en la zona sur y oeste de Castilla y León, hasta el punto de que en «Ávila, Valladolid/Villanubla, Zamora y Salamanca no se han registrado precipitaciones». En conjunto, añade, «el valor promedio» en la región fue «el más bajo desde 1945, cuando se alcanzó una precipitación muy similar a la del presente año. El número de días de precipitación apreciable se sitúa, de promedio, en 2 días».

Previsiones

Ese promedio hace referencia a toda Castilla y León, porque, como también menciona la propia Aemet, en Salamanca no cayó ni una gota en todo el mes de septiembre. Y por ahora octubre sigue el mismo camino. La Agencia Estatal de Meteorología afirma que no se han registrado lluvias en todo el mes y afirma que hasta el fin de semana no hay posibilidades de lluvia. Hoy, mañana y pasado no caerá ni una gota. El sábado hay un 10% de posibilidades; el domingo, un 25% y el lunes un 30%. La Aemet aún no tiene previsiones para el próximo martes.

La situación de este otoño de 2017 tampoco es nueva. El 1 de octubre comenzó el nuevo año hidrológico, que concluirá el próximo 30 de septiembre. La Aemet cuantifica las precipitaciones en todo el territorio nacional y con esos datos elabora un índice que explica, grosso modo, si un territorio padece sequía en comparación con los años anteriores. Y sí, Salamanca es uno de ellos.

Las precipitaciones en el año hidrológico 2016-2017 fueron «inferiores al valor normal en gran parte de España y no alcanzan ni el 75% del valor normal en Galicia, norte de Castilla y León, gran parte de Asturias y de Cantabria, y diversas áreas de Extremadura, Andalucía y Canarias». La Aemet compara los datos del año pasado con la media obtenida entre 1981 y 2000 y concluye que en el norte de Salamanca llovió la mitad de lo habitual que en aquellos años. En el tercio central y sur de la provincia llovió en torno a un 75% de lo que podría considerarse normal.

Aunque la situación en Salamanca es complicada, por el momento no está prevista la toma de decisiones como la que Comisión Permanente de la Sequía de la cuenca del Duero tomó la semana pasada, cuando decidió disminuir el desembalse desde este mes al caudal demandado por la ciudad de Astorga. Ésta se abastece del embalse de Villameca, en el río Tuerto, que en la actualidad acumula tan solo 2,6 hectómetros cúbicos y apenas registra entradas. Se trata de una medida para garantizar el suministro al menos hasta febrero, aunque ciudades como León, Palencia o Valladolid podrían pasar por el mismo trance si no llueve «de forma copiosa en los próximos meses». Esperemos que así sea.

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