‘Diversanjo’ o la educación en valores a través del ocio

Un grupo de niños del campamento, en una de las actividades.
Un grupo de niños del campamento, en una de las actividades. / Víctor Antoraz

Cerca de 50 niños han participado en una iniciativa de Cáritas, los Padres Reparadores y las Hermanas de la Consolación

EVA CAÑAS / WORDSalamanca

La educación en valores es clave en esta iniciativa que parte de tres entidades:Cáritas Diocesana de Salamanca, los Padres Reparadores y las Hermanas de la Consolación. Durante dos semanas, del 3 al 14 de julio, cerca de 50 niños del barrio de San José han disfrutado de un tiempo de ocio que quizás de otra forma no hubieran tenido. «No hay mucha oferta de ese tipo y que pueda llegar a todo el mundo», apuntan sus promotores. De hecho, el perfil de los niños es muy variado y el precio era simbólico, de entre 5 y 10 euros, según cada caso.

«Queremos transmitir que se pueden hacer cosas en el barrio y que no es necesario salir fuera, en este una alternativa de ocio en valores», apunta Valeriano Gómez, superior de los Padres Reparadores. Bajo su punto de vista, no quieren que el barrio de San José se desnaturalice, «queremos generar vida». Otra de las riquezas de este grupo ha sido su diversidad, por ejemplo, de países, con niños de Marruecos, Colombia o China.

«Es un perfil muy humano que trata de reflejar la sociedad que se mueve por el barrio», añade Gómez, con niños de diferentes ámbitos sociales. La iniciativa se ha denominado ‘Diversanjo’ y en ella han disfrutado de talleres, juegos o excursiones, entre otras tareas que han realizado. Durante esas dos semanas, el campamento ha contado con la participación de jóvenes llegadas de toda España a través del voluntariado de verano de los Padres Reparadores y las Hermanas de la Consolación. Cuatro de ellas han sido Alicia Ibáñez, Triana Jiménez, Gemma Marrahi o Celia Sanjuan, de Madrid, Jaén, Valencia y Alicante, de entre 16 y 18 años.

Cada mañana, estas voluntarias participaban en el campamento con los niños, de quienes destacan el grado de madurez desde bien pequeños y las capacidades que demuestran de creatividad y compañerismo. Cada actividad estaba destinada, por un lado, al ocio y diversión, pero por otro, al desarrollo personal de cada uno de los participantes. «Se van abriendo al grupo, relacionándose más», subraya Gómez. De este modo, como argumenta Luis Alberto González Collados, educador de Cáritas en este campamento, «se favorece la convivencia entre ellos en el barrio». Asimismo, se promueven las habilidades sociales, «y a ser creativos o tener un punto de vista más crítico».

Este grupo de monitoras, llegadas de diferentes puntos de España, por las tardes también han realizado voluntariado con personas mayores, en la residencia de San Rafael, o visitando otras entidades, como el centro de madres solteras Ave María, ubicado en Santa Marta de Tormes, entre otros. «Con los mayores fue muy emocionante porque se sentían muy agradecidos», señalan estas voluntarias. El objetivo es conocer otras realidades sociales.

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