La Diputación defiende la labor de la plantilla de la residencia asistida

Una usuaria, en la zona de fisioterapia del centro asistido.
Una usuaria, en la zona de fisioterapia del centro asistido. / Víctor Antoraz

Desde la dirección se plantean mejorar cuestiones como no mantener el camisón debajo de la ropa de los usuarios

EVA CAÑAS / WORDSalamanca

. Ante las quejas manifestadas por un grupo de familiares de usuarios de la residencia asistida de la Diputación de Salamanca por una serie de cuestiones relacionadas con el protocolo de atención de los mismos, los responsables de este área en la institución provincial defienden la labor de la actual plantilla de trabajadores, formada por 132 personas. De hecho, subrayan que se trata de la mejor ratio de profesional por residente de toda Salamanca.

En la actualidad, este centro residencial tiene 123 usuarios, una gran parte asistidos y que están repartidos en cuatro alas del edificio (par e impar cada una de ellas). Como señalan tanto la diputada de Bienestar Social, Eva Picado, como el de centros residenciales, José María Sánchez, todos los protocolos de la residencia asistidas están consensuados y disponibles en la página web de la Diputación. Asimismo, recuerdan que existe una asamblea general donde también participan los usuarios válidos del centro.

«Ahora mismo la residencia tiene lista de espera para entrar», matizan ambos. En este sentido, resaltan la prioridad social que fijan para el acceso a las plazas, teniendo en cuenta sus ingresos y necesidades, y aspectos como que no puedan vivir de forma independiente en sus casas. El coste medio por estar en esta residencia es de entre 600 y 700 euros, «muy por debajo de una privada», y es gracias al esfuerzo que realizan desde la Diputación Provincial. Ambos responsables insisten en la inversión realizada para mejorar las instalaciones en los últimos ocho años, y que solo en 2016 supuso 197.000 euros.

Por su parte, la coordinadora de servicios del Área de Bienestar Social de la Diputación, y directora en funciones de la residencia, Victoria Alonso, aclara también que los profesionales que atienden a los residentes tienen unas tareas claras y específicas que conocen los familiares desde que entran al centro ya que les aportan toda la información desde su recibimiento.

«Hay horarios de visitas para los familiares, de 11:00 a las 13:00 horas y desde las 16:00 horas hasta la cena, y no se deja acceder antes porque hay que respetar la privacidad del otro residente así como garantizar el funcionamiento del centro», subraya esa responsable.

Dentro del protocolo fijado, a los familiares se les indica qué ropa tienen que traer para los usuarios, «y se les marca, porque en situaciones normales nunca se les cambia con otra».

Victoria Alonso si reconoce la necesidad de corregir lo que considera «hábitos ancestrales de la casa», y que si quieren cambiar, como el hecho de dejar el camisón puesto debajo de la ropa que llevan en ese momento. «Asumo que eso es una mejora que lo tengo entre los objetivos y lo voy a cambiar», argumenta. Y confirma que hay una serie de cosas «que si queremos cambiar», y en ese sentido, no les quita la razón a los familiares que no ven adecuado y «digno», que tengan el camisón por debajo de la ropa.

Para al igual que los diputados, Victoria Alonso defiende que a los usuarios se les asea y viste perfectamente, y que los recursos materiales de la casa «son de primera calidad, como los absorbentes, que nos los proporciona Sacyl».

De hecho, además de pequeños cambios de protocolo también quieren mejorar otras aspectos, como por ejemplo, la formación continuada de los trabajadores, y tienen previsto el próximo otoño iniciar un curso de comunicación, «que implica también a residentes y familiares». Por otra parte, han formado un grupo de profesionales para la revisión de los actuales protocolos, o han realizado una encuesta de riesgo psicosocial entre la plantilla de trabajadores, «y ahora lo vamos a analizar». Esta responsable aclara que cuentan con un buzón de sugerencias y que siempre están abiertos «al diálogo y a mejorar».

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