El desempleo azota a 13.600 parados que que no perciben ningún tipo de prestación

Una de las oficinas del Servicio de Empleo de Castilla yLeón en la capital salamantina. / Laya

El Gobierno admite que solo 4 de cada 10 parados cobran ayudas frente a los 7 de hace un lustro

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESalamanca

. No son solo los incombustibles sindicatos los que vienen predicando en el desierto, emulando la escena bíblica de Juan Bautista, contra el terrible calvario que padecen de forma cotidiana los 13.600 desempleados salmantinos que no ingresan actualmente ni un solo euro, debido a que han agotado todas las posibles prestaciones o subsidios que contempla el abanico de cobertura del sistema de protección del desempleo del enfermizo mercado laboral español. A la que más que justificada ira sindical se suma, sin negar la palpable evidencia y reconociendo la intensidad de este drama, en un loable derroche de sinceridad, elGobierno delPP.

El Ejecutivo ha admitido de forma oficial en una reciente respuesta parlamentaria que únicamente el 48,4% de los parados salmantinos percibe algún tipo de prestación o subsidio en el marco del sistema de protección por desempleo en la provincia de Salamanca. El otro casi 52% –más de la mitad– no cobra absolutamente nada y afronta la dura cotidianidad diaria sin contabilizar ningún esperanzador ingreso nuevo en su encogida y deprimida cuenta corriente de su entidad bancaria.

Este alarmante porcentaje –el citado 48,4%– fue el penoso colofón con el que cerró el pasado año la franja poblacional del desempleo en la provincia. Dicho promedio se reseña en la respuesta que el Ejecutivo de MarianoRajoy notificó en el Congreso, con el fin de dar respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por un correligionario suyo y diputado del PP por Salamanca, José AntonioBermúdez de Castro.

Descenso progresivo

En su interpelación previa, el parlamentario salmantino interrogó al Ejecutivo sobre el número de parados salmantinos que han estado percibiendo algún tipo de ayuda del sistema público en el lustro comprendido entre los años 2011 y 2016, una oferta que abarca diferentes posibilidades, como son la prestación por desempleo –la mejor dotada desde el punto de vista económico– el subsidio de desempleo, la renta activa de inserción, las ayudas del Programa Prepara o el Programa de Activación de Empleo (PAE), todas estas últimas dotadas con unas modestas cuantías de 426 euros.

La pregunta de Bermúdez de Castro fue formulada por escrito en abril en la Cámara Baja y la respuesta del Gobierno no se materializó hasta el pasado mes de junio. En concreto, está fechada el pasado 7 de junio en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo de la capital de España.

El elenco de dígitos y porcentajes desvelados por elGobierno resulta especialmente revelador. En diciembre de 2016 algo más de cuatro de cada diez desempleados salmantinos eran merecedores de algún tipo de prestación o ayuda del sistema estatal de protección por desempleo. En concreto, en diciembre de la pasada anualidad eran el 48,4% del total de desempleados.

Dicho promedio –el mencionado 48,4%– resulta especialmente desilusionante y nada gratificante, sobre todo si se traza una objetiva y escueta comparativa con respecto a la situación que definía el contexto laboral salmantino hace un lustro. En enero de 2011 las tablas estadísticas irradiaban un panorama mucho menos apocalíptico que el actual.En aquel mes siete de cada diez desempleados salmantinos ingresaban alguna ayuda o prestación, en concreto el 71,1%del total. Aunque este volumen fue descendiendo mensualmente de forma progresiva, pero sin grandes oscilaciones a lo largo de aquel año, 2011 se cerró con un grado de cobertura del 66,6%.Nada que ver, sin duda alguna, respecto al paupérrimo y penoso 48,4% de diciembre de 2016, tal como se reseña en la tabla numérica presentada por elGobierno en elCongreso de los Diputados.

Las medias anuales confirman que, pese a los brotes verdes que han comenzado a germinar y dar oxígeno a la castigada economía española y de los que viene haciendo gala y jactándose especialmente elGobierno en los últimos dos años, el inmenso ejército poblacional del desempleo se está encaminando por sendas cada vez menos halagüeñas y con negros nubarrones oteándose en sus sombríos firmamentos.

El año 2012, por ejemplo, se culminó con una media anual de cobertura por parte del sistema de protección del desempleo, en el caso de la provincia de Salamanca, del 61,6%, nada más y nada menos que cinco puntos por debajo de los guarismos rubricados en diciembre de 2011.

En 2013 este porcentaje acrecentó su caída progresiva descendiendo hasta el 57,2% de media anual. En 2014 aún cayó más en picado, precipitándose hasta el 52,0%. Y en diciembre de 2015 se vivió una situación especialmente preocupante, dado que se sobrepasó la línea roja del relevante ecuador del 50%, con un grado de percepción de prestaciones y demás subsidios por parte de los desempleados salmantinos que apenas cubría al 49,6% del total, confirmando un penoso retroceso que solo siembra desazón y una enorme incertidumbre vital en el incierto periplo vital de todos ellos.

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