La Defensora del Pueblo pide más cámaras de videovigilancia para la cárcel de Topas

Vista exterior de las instalaciones del centro penitenciario de Topas./Word
Vista exterior de las instalaciones del centro penitenciario de Topas. / Word

Becerril propone colocarlas en las celdas donde se practican sujeciones mecánicas de presos

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESalamanca

El centro penitenciario de Topas vuelve a figurar en la agenda de la Defensora del Pueblo,Soledad Becerril. En esta ocasión su intervención no está relacionada, como sucedió en años precedentes, con las reyertas y los apuñalamientos entre reclusos, ni tampoco con la utilización de esposas y correas por parte de los funcionarios para retener y controlar a presos agresivos y violentos, sino con los requisitos que deben cumplir las celdas donde se practican sujeciones mecánicas a internos para su inmovilización.

En las últimas resoluciones que ha hecho públicas la Defensora delPueblo figuran dos disposiciones referidas expresamente a la problemática que presenta en este sentido la prisión de Topas. En ambas resoluciones se argumenta que, en el marco de las visitas programadas por la Defensora del Pueblo, en su condición de Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (MNP), el pasado 25 de enero la Defensora del Pueblo, tres técnicos de esta institución y un técnico del Procurador del Común de Castilla y León realizaron una visita al centro penitenciario de Topas, en la provincia de Salamanca.

Las dos resoluciones dictadas por Soledad Becerril, que fueron la respuesta a las quejas que recibió en este sentido, fueron remitidas en forma de sugerencias a la Secretaría General de Instituciones Penitencias, organismo perteneciente al organigrama delMinisterio del Interior.Instituciones Penitenciarias contestó de forma favorable, admitiendo ambas indicaciones.

Las dos resoluciones afectan directamente a las condiciones de utilización de las cinco celdas de la cárcel salmantina donde se practican sujeciones mecánicas de reclusos, que fueron precisamente el telón de fondo de las quejas precedentes.

Calefacción

Becerril aboga en ambas resoluciones por «dar indicaciones para que las cinco celdas donde se efectúan las sujeciones mecánicas cuenten con cámaras de videovigilancia que permitan la grabación de imágenes y de audio y que todas cuenten con bandas antideslizantes en el suelo, camas articuladas, timbre de llamada accesible desde la cama y calefacción». Estas condiciones son conformes a los criterios establecidos en los parágrafos 172 y 179 del informe del Mecanismo Nacional de Prevención de laTortura.

Además, Soledad Becerril incide en su segunda disposición en la necesidad y en la importancia de que los funcionarios «porten su preceptiva identificación» cuando realicen las sujeciones mecánicas, todo ello de conformidad con lo establecido en el parágrafo 158 del citado informe anual.

En atención a todo lo anterior, «y al amparo de lo dispuesto en el artículo 9.1 de la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril del Defensor del Pueblo, se inició la correspondiente actuación de oficio», solicitando información en el sentido de si se aceptan o no las sugerencias formuladas –en clara referencia a la Secretaría General deInstituciones Penitenciarias– y, en caso negativo, las razones que se estimen para su no aceptación, así como con relación a las otras conclusiones del informe técnico.

De forma paralela, la Defensora delPueblo acompañó la promulgación de estas sugerencias con el traslado «al responsable de la dependencia visitada» (el director de la cárcel de Topas) y «a la Fiscalía General del Estado y al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria –estos últimos a efectos meramente informativos– de las conclusiones remitidas a esa Secretaría General de Instituciones Penitencias», órgano estatal que gestiona la actividad de los centros penitenciarios españoles distribuidos por todo el territorio nacional.

Investigaciones

No es la primera vez que la sujeción mecánica de los reclusos de Topas preocupa a la Defensora del Pueblo. De hecho, Soledad Becerril y su equipo decidieron abrir una investigación en el año 2014, que incluyó una visita de técnicos de la Defensora delPueblo y del Procurador delComún aTopas en octubre de aquel año, para determinar la verosimilitud de una queja recibida, que se centraba expresamente en el trato que vienen recibiendo los reclusos de la prisión salmantina cuando resulta preciso aplicarles por parte de los funcionarios penitenciarios, en situaciones de especial conflictividad y momentos de fuerte tensión, tanto correas como esposas para inmovilizarlos.

Fruto de aquellas pesquisas, la Defensora del Pueblo concluyó en sus resoluciones que «con gran frecuencia las sujeciones mecánicas regimentales con correas aplicadas en este centro se alargan durante la noche, con independencia de la hora a la que se haya iniciado la inmovilización». De hecho, durante el año 2013, «de las 53 aplicaciones, 32 (más de la mitad), finalizaron al día siguiente de su inicio y cinco de ellas (casi el 10%) se alargaron más de 24 horas». En relación a estas últimas, Becerril detectó que «una se prolongó durante 26 horas, dos se elevaron hasta las 27,30 horas, una 33,14 horas e incluso una 40 horas».

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